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Los avatares y el liberalismo


Ya no son horas de hacer una reseña de las ponencias que, a cargo de Enrique Ujaldón y Rafael Herrera, y bajo los auspicios de la SFPA, pudimos disfrutar en Elche el pasado martes. Para los interesados en conocer las tesis principales defendidas por Ujaldón les remito a esta página y a esta. Aquí me ocuparé de cuestiones más o menos secundarias que por algún motivo me llamaron la atención.

Ujaldón comenzó su ponencia matando al padre (Adam Smith) , como debe ser. Mostró el ponente la voluntad de superar a los clásicos del liberalismo del mismo modo que Einstein ha superado a Galileo. No se trata de argumentar si ser liberal o no, debate que a Ujaldón le pareció soslayable, sino qué tipo de liberalismo hay que defender.

Me gustó que Ujaldón se afanara en diferenciar el liberalismo del conservadurismo. Ambas posiciones se encuentran en ocasiones unidas -digamos- estratégicamente, pero ya está. El conservador desconfía del Estado como reformador social, pues supone que la sociedad tiene su propia dinámica y que está bien. El liberal desconfía también del Estado, pero no como reformador social, sino como inspector social, por decirlo de alguna manera. El liberal no teme las reformas, lo que teme es la esclavitud. El conservador no teme la esclavitud (aunque no necesariamente la desea), lo que teme son las reformas. Estas disquisiciones teóricas son importantes porque la deriva de la historia a veces nos hace comulgar con ruedas de molino y tenemos que ver cómo en el espacio político se confunde todo. De hecho yo diría que a veces incluso el conservadurismo más adánico tiene la jeta de presentarse como lo más progre de lo progre. Y para muestra, un botón: los 'avatares esos', que trajo a colación el mismo Ujaldón, que por algún motivo acababa de ver la película y parecía encontrarse traumatizado por ella.

Yo también vi la película, y además en 3D, pero he tenido que tirar de wikipedia para recordar que los 'avatares esos' son en realidad los na'vi, una raza humanoide, azul y brutal. Lo interesante de la película es Pandora, el planeta que habitan los na'vi. Parece que todos los seres vivos de Pandora pueden conectarse utilizando una especie de cableado nervioso que tienen en las colas, formando una especie de 'red neural'. El conocimiento de cada uno de los individuos se almacena en la red, cuyo centro neurálgico, el árbol de las almas, es tomado por los na'vi por una especie de Dios. En cuanto un na'vi conecta el rabo al árbol, su estado de conciencia cambia, se quita el velo de Maya, y su existencia individual se revela pura apariencia; por unos instantes su percepción es la percepción de la Red, alcanzando una sabiduría holística. Por supuesto el árbol de las almas está amenazado por una gran empresa que pretende hacerse con cierto mineral que podría resolver definitivamente las necesidades energéticas de la tierra (ahí es nada). La malvada y cruel empresa, movida por el interés individualista que ha acabado con la tierra, contra la bondadosa, 'natural', raza de los na'vi, partícipes de una sabiduría superior, pero armados con lanzas y flechas. No hay que ser un gran exégeta para ver por dónde andan los tiros. Sin ir más lejos, los Comunistas de San Petersburgo han acusado a James Cameron de "apropiación de la propiedad intelectual socialista" (sic) y piden una orden de captura internacional contra el director. Añaden a sus acusaciones que "los adolescentes se asustan al ver esas caras azules, fruto de la imaginación enfermiza de Cameron, no pueden dormir por las noches, no descansan y en consecuencia ponen nerviosos a sus padres". En todo caso, como señaló Ujaldón, es curioso que una película tan furibundamente contraria a la tecnología haga un uso tan exhaustivo de la misma.

La cuestión es que hay muchas Pandoras por ahí esperando que conectemos nuestros rabos neurales y perdamos nuestra conciencia individual, tan molesta, malvada y mezquina. Quizá una de esas Pandoras que se nos echan encima es el nuevo uso del concepto de 'pacto'. Ujaldón trató también este tema en referencia al liberalismo. A diferencia de otras teorías políticas, el liberalismo, al menos el defendido por Ujaldón, no pretende terminar con la política, sino hacerla. Es un viejo sueño totalitario acabar con la política, alcanzar una sociedad sin clases, sin conflicto, sin motivos, al fin, para seguir haciendo política. Los pactos, que duda cabe, son herramientas políticas. Pero últimamente el concepto de 'pacto' parece utilizarse más como un fin que como un medio, y no sólo en el ámbito económico, sino también en el educativo (que me parece más peligroso). Parece ahora que todos tenemos que enchufarnos al pacto, que en el pacto, superando nuestra individualidad, alcanzaremos un estado de conciencia superior, una visión holística que resolverá todos los conflictos. Y opóngase usted a pacto, le tacharán de reaccionario, de no querer resolver los problemas, de individualista (toma), y Dios sabe de qué más.

Contra este instinto individuo-fagocitador de Pandora nos previno, tras la ponencia de Ujaldón, Rafael Herrera, en cuya conferencia defendió un modelo de individuo que no teme abstenerse de enchufarse a Pandora y que se construye frente a ella. Tal vez este individuo es tan utópico como la propia Pandora, pero es más sano.

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II Olimpiada filosófica. De ovejas y Leviatanes.



El pasado sábado se celebró en Elche la segunda Olimpiada filosófica, organizada por la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante. De momento se ha hecho eco del asunto el diario información, pero seguro que en breve habrá alguna referencia más en la prensa. Sin duda el éxito de este tipo de actividades demuestra que la filosofía goza de buena salud en nuestros tiempos. Comparto completamente la valoración que del acto hace la SFPA y a ella me remito. Quisiera, sin embargo, comentar el acontecimiento a modo de espectador.

Sorprende, en primer lugar, la calidad de los participantes, sobre todo porque uno conoce de primera mano el sistema educativo que han sufrido; supongo que la inteligencia es tan difícil de extinguir como la estupidez. Es significativo también el hecho de que todos los concursantes compartían ciertas tesis de fondo. Como es sabido, el tema de este año era si debemos obedecer leyes injustas y, si no interpreté mal las distintas exposiciones, creo que podemos establecer los siguientes puntos de acuerdo entre ellas:

1) Todos los concursantes tendían, de un modo u otro, a vincular la justicia o injusticia de las leyes al régimen político en el que han sido aprobadas. Para expresarlo de una forma simple: en democracia las leyes son justas, y en el resto de regímenes no lo son.
2) Además de la justicia, también la obligatoriedad de la ley va ligada al régimen político. Dicho de otra manera, en democracia hay que obedecer y en los demás sistemas no necesariamente.

Por supuesto ninguno de los concursantes mantenía estas dos tesis en toda su pureza. Éstas más bien son una abstracción mía que, sin embargo, creo que recoge bastante bien el 'espíritu' de las diversas exposiciones. Según este 'espíritu' que creí percibir, la cosa quedaría como sigue: en democracia las leyes son justas y deben ser sistemáticamente obedecidas; mientras que el resto de regímenes son injustos y deben ser sistemáticamente combatidos. Sin duda la LOGSE ha cumplido su misión y eso que estos chavales, por edad, se han librado de la educación para la ciudadanía. Fue el catedrático de Filosofía del Derecho Manuel Atienza quien, con mucha suavidad, 'regañó' a los participantes acusándolos de ser 'demasiado obedientes'. Por supuesto a los alumnos todavía les queda un largo camino por recorrer y tiempo tendrán para librarse de ciertos lastres. La cuestión es que ese concepto ambiguo, confuso y mítico de democracia como quintaesencia a priori de la justicia y fundamento definitivo de la obligación desprende un tufillo ante al cual es imposible no aflojarse la corbata. Y lo peor es la facilidad con la que se esgrime, la habilidad con la que nos lo cuelan y la rabia contenida con la que a veces nos lo tiran a la cara.
En manos de estos jóvenes pensadores está aprender a trasquilar ovejas, a ver si resulta que alguna oculta un Leviatán.

P.D.
No puedo dejar de agradecer a los 40 participantes de la Olimpiada su esfuerzo y su honestidad intelectual, gracias a los cuales todos pudimos disfrutar de una estimulante velada filosófica. Espero que su ejemplo cunda y que el año que viene se animen muchos más a participar. Quisiera por fin, a nivel personal, agradecer su participación a las alumnas del I.E.S. La Foia de Ibi Sandra Reche y Sara Yousfi -esta última galardonada con el tercer premio- por sus trabajos y el esfuerzo con el que se han ocupado de un tema tan difícil como el planteado.

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Año nuevo

Soy memoria de hombre;
Luego, nada. Divinas,
La sombra y la luz siguen
Con la tierra que gira.

Luis Cernuda.


La vida es, sin duda, cíclica, marcados como estamos por nuestros giros cotidianos sobre el propio centro y por los viajes anuales alrededor de nuestra familiar estrella… pero entre los microbios estelares dedicados al mutuo avasallamiento llamados hombres, existe una variedad especialmente aquejada de circularidad: los profesores. Y entre éstos, son quizá los profesores de historia de la filosofía quienes la padecen en grado superlativo. Es mi caso. El invierno se ha convertido para mí en un época oscura, barroca, enmascarada, de campos embarrados y donde bajo la nieve y el hielo pueden encontrarse los cuerpos descompuestos de cadáveres ajusticiados en trifulcas religiosas o en guerras de fronteras y sucesiones, y en cuyas calles nocturnas uno teme encontrarse con algún puñal embozado... los meses de marzo y abril traen la luz y el viento fresco y revitalizador de los mares del norte, y mayo la furia, la aniquilación y el ímpetu creador de la vida…y llegará septiembre ¿Brilla Jonia?.

Nuestra vida es cíclica pero no es mera repetición, sino espiral creadora, pues nada ocurre dos veces. Como dice nuestra querida Wislawa Szymborska : En esta escuela del mundo/ni siendo malos alumnos/repetiremos un año,/un invierno, un verano.


PS. Ha comenzado 2010 y manda la tradición manifestar los mejores deseos para el año entrante. Yo quería recordarles un acontecimiento pasado: el nacimiento hace unos meses de un nuevo blog, Deseducativos, un blog de profesores preocupados por el estado actual del sistema de enseñanza español y que pretende ser un lugar de encuentro y de acción para ayudar a renovarlo.

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Materiales para la lógica de bachillerato.

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Perdón por las molestias

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Es usted imbécil. Gustavo Bueno y los presocráticos.

El otro día citábamos un texto de Platón en el que Sócrates describe un barco en el que los marineros se amotinan contra el capitán, ignorantes de que es necesario cierto 'arte' para gobernar el barco. De pequeño siempre me han dicho que la ignorancia es muy atrevida; y tanto que lo es: esos marineros, ignorantes del valor de los enrevesados cálculos de su patrón, deciden que el tal es un charlatán, y que dos manos fuertes y un estómago lleno de ron bastan, de modo que ese día los tiburones comen caliente.
Ayer también citábamos un artículo de Javier Marías, escandalizándose no ya de la ignorancia de una Miss, sino de la complicidad con la que el propio sistema educativo fomenta que ciertos conocimientos sean considerados 'irrelevantes'.
Quién de nosotros no se ha encontrado nunca con el típico 'y eso para qué vale'. Lo peor no es cuando viene de los alumnos, porque es normal y hasta bueno que lo pregunten. Lo peor es cuando procede de compañeros profesores, lo que cada vez es más frecuente. Parece que al final los marineros se van haciendo con el gobernalle...
El vídeo es un fragmento de una entrevista a Gustavo Bueno en la que habla sobre los presocráticos. Las palabras que dedica a aquéllos que cuestionan la pertinencia de su estudio son duras, pero porque son verdades como puños y sirven no sólo para los presocráticos, sino para todo lo demás. De hecho dudo de que en la actualidad haya alguna disciplina que no esté amenazada por sus propios marineros.




El vídeo completo PINCHANDO AQUÍ

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¿Qué hay de lo mío, señor diputado?

(Habla Sócrates con Adimanto tras afirmar Adimanto que los que se dedican demasiado a la filosofía se vuelven inútiles y completamente inaptos para la vida práctica):


"[...] Figúrate que en una nave o en varias ocurre algo así como lo que voy a decirte: hay un patrón más corpulento y fuerte que todos los demás de la nave, pero un poco sordo, otro tanto corto de vista y con conocimientos náuticos parejos de su vista y de su oído; los marineros están en reyerta unos con otros por llevar el timón, creyendo cada uno de ellos que debe regirlo, sin haber aprendido jamás el arte del timonel ni poder señalar quién fue su maestro ni el tiempo en que lo estudió, antes bien, aseguran que no es cosa de estudio y, lo que es más, se muestran dispuestos a hacer pedazos al que diga que lo es. Estos tales rodean al patrón instándole y empeñándose por todos los medio en que les entregue el timón; y sucede que si no le persuaden, sino que más bien hace caso de otros, les dan muerte a éstos o les echan por la borda, dejan impedido al honrado patrón con mandrágora, con vino o por cualquier otro medio y se ponen a mandar en la nave apoderándose de lo que en ella hay. Y así, bebiendo y banqueteando, navegan como es natural que lo hagan tales gentes, y sobre ello, llaman hombre de mar y buen piloto y entendido en la náutica a todo aquel que se da arte a ayudarles en tomar el mando por medio de la persuasión o fuerza hecha al patrón, y censuran como inútil al que no lo hace; y no entienden tampoco que el buen piloto tienen necesidad de preocuparse del tiempo, de las estaciones, del cielo, de los astros, de los vientos y de todo aquello que atañe al arte, si ha de ser en realidad jefe de la nave. Y en cuanto al modo de regirla, quieran los otros o no, no piensan que sea posible aprenderlo ni como ciencia ni como práctica, ni por lo tanto el arte del pilotaje. Al suceder semejantes cosas en la nave, ¿no piensas que el verdadero piloto será llamado un miracielos, un charlatán, un inútil por los que navegan en naves dispuestas de ese modo?"

PLATÓN: República, 488a-489a


"Pues bien, quien pertenece a este pequeño grupo y ha gustado la dulzura y felicidad de un bien semejante, y ve, en cambio, con suficiente claridad que la multitud está loca y que nadie o casi nadie hace nada juicioso en política y que no hay ningún aliado con el cual pueda uno acudir en defensa de la justicia sin exponerse por ello a morir antes de haber prestado ningún servicio a la ciudad ni a sus amigos, con muerte inútil para sí mismo y para los demás, como la de un hombre que, caído entre bestias feroces, se negara a participar en sus fechorías sin ser capaz tampoco de defenderse contra los furores de todas ellas... Y como se da cuenta de todo esto, permanece quieto y no se dedica más que a sus cosas, como quien, sorprendido por un temporal se arrima aun paredón para resguardarse de la lluvia y polvareda arrastradas por el viento; y contemplando la iniquidad que a todos contamina, se da por satisfecho si puede él pasar limpio de injusticia e impiedad por esta vida de aquí abajo y salir de ella tranquilo y alegre, lleno de bellas esperanzas."

PLATÓN: República, 496c-496e

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Apología de Sócrates

Ayer fue Platón, de la mano de Adrados; hoy su ilustre maestro: Sócrates, el hombre más justo de Atenas a juicio de su discípulo y el más sabio, según el Oráculo, porque sabía que no sabía. Frente a aquéllos que piensan que la filosofía consiste en decir cosas y tener opiniones sobre todo y, como tanto gusta al alumnado LOE, defenderlas no por verdaderas, sino por opiniones, Sócrates es un ejemplo del verdadero espíritu filosófico: Sócrates no cree, Sócrates busca, inquiere, discute, critica y no respeta las opiniones; las ridiculiza y las reduce al absurdo como quien arruga un papel Albal. Por supuesto estas cosas no salen gratis, y Sócrates tuvo que vérselas ante un tribunal, acusado de impiedad y de corromper a la juventud (la enseñanza de la filosofía, siempre clandestina).

En el vídeo asistimos al juicio de Sócrates, que nos es bien conocido por la Apología de Sócrates escrita por Platón. Se trata de un curioso fragmento de la película 'El mundo de Sofía' basada en el conocido libro homónimo. El montaje resulta divertido. Qué cosas.



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La República de Platón





Tras el vino y las rosas con que comenzábamos la evaluación, vienen por fin el ruido y la furia y no sólo por los temidos accesos de fiebre. El caso es que a unos por placer y a otros para ayudarles a preparar algún tedioso examen, les aconsejo la audición de una hermosa conferencia de Francisco Rodríguez Adrados sobre la República de Platón. Los que la oigan por gusto no se sentirán defraudados pues el profesor Adrados analiza con belleza, acierto y erudición uno de los textos más hermosos de la historia de la filosofía. Los que tengan examen, pueden guardar el archivo en su ipod y escucharlo por ahí, o mientras duermen y quizá el sugestivo pensamiento de Platón les sugiera algún sueño (lúcido por necesidad) en el que salen de una siniestra caverna...

Aprovecho para agradecer a Adolfo el link a la web de la Fundación Juan March, que tiene una apartado en el que se guardan las conferencias pronunciadas allí desde 1975.

Desde AQUÍ se puede oír y descargar la conferencia de Adrados sobre la República.

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El positivismo de Comte y la boba de Clotilde

Un buen día de otoño el filósofo Auguste Comte conoció a Clotilde de Vaux y tal fue el influjo que esta mujer ejerció sobre él que incluso uno de sus más enérgicos lectores, John Stuart Mill, consideró que a partir de ese momento había un Comte bueno y un Comte malo. Y el malo era el de Clotilde. No quiero inquietarles a ustedes, pero quizá la influencia de esta dama se extienda hasta nuestros días. Quizá también nos ha hecho peores a nosotros o por lo menos más tontos.


Casi me parecería hermosa, si no adivinara en su rostro “marcado por la desgracia”, como decía Comte, cierto aire bobalicón. Escribía la criatura novelitas ñoñas y hasta unos poemas que recopiló bajo el título Pensamientos de una flor, lo que confirma mis sospechas, y conste que me sabe mal hablar así de los muertos.

Ambos habían estado casados anteriormente y ambos fueron abandonados por sus respectivos cónyuges. El marido de ella huyó agobiado por las deudas y la dejó sola y sin marido –con los tiempos que corrían- aunque todavía joven (conoció a Comte con 30 abriles). Yo diría, sin embargo, que él estaba peor; al parecer, su mujer, una tal Carolina Massin, tenía algún lío por ahí y probablemente tampoco estaba por la labor de aguantar las extravagancias de Comte, que entre genialidad y genialidad, tenía algún que otro acceso de locura. Desde luego las locuras de Comte no pasaban desapercibidas: con 28 años, el precoz filósofo no pudo terminar de impartir en su casa, ante una selecta audiencia, el que sería su Curso de filosofía positiva porque tuvo que ser ingresado en un psiquiátrico, del que salió blandiendo un papelito firmado por el famoso Dr. Esquirol, que decía que todavía no estaba curado (ignoro si llevaba también un embudo en la cabeza). Al poco intentó suicidarse tirándose desde un puente al río Sena, como debe ser, pero le salvó la vida un guardia que pasaba por allí. Lo del suicidio picaría, pero que encima sobreviviera colmaría el vaso, de modo que Carolina dijo que ya estaba bien y se fue con algún Monsieur. Tres años después, Comte conoció a Clotilde, y donde yo veo papanatismo, Comte veía benevolencia. Así es el amor.

No duró mucho. En apenas un año Clotilde murió tuberculosa en los brazos de su amado. Decía Comte que uno se puede cansar de pensar y de actuar, pero nunca se cansa de amar, y Comte amaría a Clotilde siempre, sin descanso, desproporcionadamente.



En la imagen vemos a Comte arrodillado frente al cadáver de Clotilde. A partir de ese momento no volvió a ser el mismo. Con lo que él había sido...

Comte es conocido por ser el fundador del positivismo, según el cual la ciencia ‘positiva’ es la única forma de comprender correctamente la realidad. La ciencia positiva se opone a la teología y a la metafísica, a las que considera formas de pensar inferiores. De hecho Comte pensaba que la humanidad había progresado a través de tres estados: el teológico primero, basado en la creencia en dioses y seres fantásticos; luego el estado metafísico, que sustituye a los dioses por entidades abstractas como causas finales, fuerzas, etc; y por último el estado positivo, en el que todo se basaría en los hechos observables, mondos y lirondos. Este estado positivo, en el que domina la ciencia sobre la teología y la metafísica, está por llegar, pues en ese momento, piensa Comte, lo que domina es la metafísica, de ahí el caos que –valga el oxímoron- reina en la sociedad.

Sólo cuando haya un estudio científico de la sociedad, se podrá organizar ésta con la seguridad y la precisión con la que un ingeniero construye un puente. El primer hecho que el físico social o sociólogo científico descubrirá es que el ser humano no es nada considerado individualmente, sino que sólo se entiende en relación con sus congéneres. El descubrimiento de la necesidad de todos esos vínculos sociales hará despertar en los hombres el altruismo necesario para mantener el orden. Pero para poder alcanzar el estado positivo es necesario extender la enseñanza de la ciencia positiva a todos los hombres, pero especialmente a los proletarios. La razón es que a los teólogos y a los metafísicos ya no se les puede enseñar ciencia porque están tan corrompidos intelectualmente que ya no hay quien les enseñe nada sin que protesten, especialmente los metafísicos, más aficionados a discutir. Los proletarios, sin embargo, son una tabula rasa, así que ciencia con ellos. Matemáticas primero, luego astronomía, física, química, biología y al final, sociología; así comprenderán científicamente, que no pueden hacer lo que les dé la gana, y no por la gloria de Dios, ni por el destino, sino por el bien de la Humanidad, que es el suyo.

Tras la muerte de la boba Clotilde, fascinado por la abnegación, el candor y la ‘benevolencia’ de su amada, tuvo una iluminación. En realidad se discute si la influencia de la boba ésta supuso una ruptura con lo anterior o sólo sacó la basura que ya había ahí implícita. Habrá que pensarlo. El caso era que Comte consideró que no era suficiente la ciencia para despertar el altruismo que por fin fundiría a toda la humanidad en un tierno abrazo. Era necesario algo más: el amor, el amor al prójimo, a sí mismo, a la Humanidad. Pero el amor no es una ecuación. ¿Cómo desatar ese amor universal, único fundamento de una sociedad pacífica? Hace falta algo más que ciencia, se necesita una religión. Pero tiene que ser una religión nueva, no basada en la teología ni en la metafísica, que no paran de malmeter, sino en la ciencia, que es objetiva y se acabó. Será una religión sin Dios, una religión de la Humanidad, el nuevo ‘Gran Ser’.

Lo de la religión no va en broma y Comte escribe hasta un catecismo positivista. Habrá templos dedicados a la Humanidad, habrá misas positivistas, santos positivistas (Galileo, Descartes y gente así, que está muy bien), rituales positivistas, sacramentos positivistas, oraciones positivistas, etc. Los proletarios serán los nuevos feligreses y a las mujeres les está reservado un importante rol. Se conoce que la boba Clotilde, que creía que ‘no hay placer mayor que la abnegación’, le hizo descubrir a Comte en el género femenino una dimensión esencialmente sentimental; la madre, la esposa, la hija, son figuras entregadas al cuidado del hijo, del esposo y del padre, y ese cuidado, basado en el amor, sin mediación intelectual, es el fundamento del progreso ordenado de la Humanidad. Por ello las mujeres serán las intermediarias entre el ‘Gran Ser’ (la Humanidad) y el individuo, serán las sacerdotisas positivistas, sin las cuales los hombres serían condenados a la soledad y la guerra dejándolo todo perdido de silogismos vacuos. Y Santa Clotilde será venerada como una Virgen.

La gente sensata, como Stuart Mill, abandonaron aquí a Comte y se quedaron con la simple defensa de la ciencia, sin pasar a mayores. Pero como siempre hay un roto para un descosido, hubo quien secundó las ideas religiosas de Comte y todavía hoy hay por ahí alguna Iglesia de la Humanidad como la de la foto, que está en Brasil, cuya bandera, por cierto, también es de inspiración positivista.

“El amor por principio, el orden por base y el progreso por fin” ese era el lema de la religión de la humanidad, adornando el templo, y los pilares de la humanidad en las escaleras. Pero la procesión va por dentro… y si no vean la capilla de la Humanidad que hay en París:


El detalle del altar. ¿Adivinan quién es?


Y esto es el calendario con todos los santos-sabios (creo adivinar a Descartes en el centro):

Y si visitan ustedes esta página web, podrán ver estampitas como ésta, en la que podemos observar a Comte descubriendo la Ley de los tres estados:



Afortunadamente parece que se han dejado de construir templos positivistas, aunque recientemente hay indicios como ÉSTE que apuntan a una renovada fe en la tonta de Clotilde, cuya influencia puede que sea más profunda de lo que pensamos, pero eso es cosa de otro post, que éste ha salido muy largo.

¿Un bautizo positivista?





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Que nos la meten doblada

Acabo de leer la orden en la que se establece el currículum de la psicopedagogía. Comentarlo debidamente sería materia para todo un ensayo por lo que aquí sólo puedo dedicarme a señalar algunas ideas . De todos modos, pido perdón por la extensión indecente del post.


A estas alturas, los beneficios que la psicopedagogía ha aportado a la sociedad son evidentes a la luz de los progresos cívicos, morales e intelectuales de nuestros alumnos. Pero al parecer, no bastan los éxitos cosechados por tan noble disciplina para garantizar al psicopedagogo, benefactor de la humanidad, una parcelita en la Isla de los Bienaventurados. Así que, para que no haya dudas, quien quiera que haya detrás de ésto, ha diseñado la asignatura para legitimar, primero, la labor de los psicopedagogos y orientadores, y segundo, el sistema educativo actual. Se trata de otra asignatura ideológica que viene a deteriorar el sistema educativo junto a las ‘ciudadanías’, las Ciencias para el mundo contemporáneo, los Fundamentos de derecho, y hasta Educación físico-deportiva y salud (En el currículo de ésta dice: “Este curriculum trata de dar un paso más hacia la autonomía del alumnado en la planificación, gestión y práctica de la actividad física, así como en la comprensión del mundo en el qué vivimos”. La cursiva es mía, la falta de ortografía no).

La justificación de psicopedagogos y ‘orientadores’ sería sólo una mezquindad sin importancia si no se ampliara delirantemente la función del ‘orientador’ (esta palabra nunca debe ser escrita sin comillas):

“La orientación se refiere a un conjunto de actividades que permiten a los ciudadanos de cualquier edad identificar en cualquier momento de su vida sus aptitudes e intereses, adoptar decisiones importantes en materia de educación, formación y empleo y gestionar su trayectoria vital individual en el aprendizaje, el trabajo y otros entornos […] a lo largo de toda la vida utilizando las técnicas adecuadas [..]”. (Cursivas siempre mías).


Si la psicopedagogía tiene que ver con la gestión de la ‘trayectoria vital individual’ de ‘ciudadanos de cualquier edad’ a lo largo de ‘toda la vida’, mucho me temo que los psicopedagogos no se conformen ya con sus siniestros despachitos; querrán un Ministerio (no crean, señores, que no veremos el Ministerio de Educación convertido en Ministerio de Orientación psicopedagógica).

Esta ‘orientación’ total (¿y totalitaria?) se legitima como se suelen legitimar hoy en día los delirios mesiánicos: haciéndose pasar por ciencia. De nuevo, palabras del currículum:

“La Psicopedagogía se define […] como la ciencia que se responsabiliza de personalizar los procesos educativos”


Una ciencia, señores, así que tranquilos, ‘ciudadanos de cualquier edad’, que sus vidas serán ‘orientadas científicamente’ utilizando “las técnicas adecuadas en los diferentes momentos en los que se puedan producir situaciones de transición”.

Ahora que la Psicopedagogía es una ciencia, el objetivo (de hecho es el ‘Objetivo general’ número 2) es

“Discriminar los planteamientos de la Psicopedagogía de otras formas no científicas de abordar los procesos de aprendizaje”


¿’Formas no científicas’? ‘¡Caca! ¿Quién habrá estado reflexionando sobre educación desde ‘planteamientos no científicos’? ¿Platón? ¿Aristóteles? ¿Rousseau? ¿Kant? ¿Hegel? ¿Nietzsche? ¿Bertrand Russell? Saben… Me parece que nos la quieren meter doblada, y como nos creamos el currículum, acabaremos sacando la filosofía a la calle… para que nunca más vuelva a las aulas. De hecho, la psicopedagogía la acabarán dando los de Ciencias para el Mundo Contemporáneo.

¿Y qué hacemos en clase? Muy fácil: lo contrario del espíritu del currículum, pero con un respeto religioso hacia su letra. El principio que hay que seguir para programar nuestra asignatura es ‘¿Querías caldo? Pues toma dos tazas’. De momento no tengo ninguna propuesta sistemática, pero valgan las siguientes ideas a modo de esbozo de lo que yo creo que hay que hacer:

1. La psicopedagogía no es una ciencia y eso es algo que debe quedar claro. Tampoco es ‘ciencia aplicada’. Tampoco es una ‘técnica’. De hecho no es nada, aunque la psicología y la pedagogía sí lo son. No vendría mal un poco de filosofía de la ciencia en clase de psicopedagogía (casi lo está pidiendo el ‘Objetivo General’ 2), antes de que los alumnos sean contaminados por la barbarie progre-positivista de CMC.

2. La psicología sí es una ciencia y el aprendizaje puede ser estudiado científicamente, por lo que es importante tratar los fundamentos neurológicos y psicológicos del aprendizaje.

3. La pedagogía no es una ciencia, sino una reflexión filosófica sobre la educación. Por lo tanto después de tratar las cuestiones psicológicas, hay que dar filosofía. No puede faltar Platón, ni Rousseau, ni Nietzsche (no tiene desperdicio Sobre el porvenir de nuetras instituciones educativas).

4. ‘Educación’ es un concepto esencialmente teleológico. Toda educación hace referencia a un fin, a un ideal humano a alcanzar. Los fines no pueden ser establecidos científicamente (a no ser que seamos Gobineau). Por ello la ética y la política son ineludibles en la reflexión pedagógica. Es una asignatura ideológica. No lo ocultemos.

5. Lo cierto es que de momento (eso acabará) el currículum deja al profesor cierta libertad para seleccionar los contenidos “que considere que deba tratar” por lo que no hay problema para centrarnos en psicología y en pedagogía. Sin embargo el texto se permite ciertas recomendaciones. Mi consejo es no seguir ninguna. Especialmente hay que huir de uno de los contenidos que el currículum considera ‘un apartado interesante’, y es la elaboración de un ‘Plan de desarrollo personal y profesional’. Además, habría que hacer caso omiso, en la medida de lo posible, del punto 3 de los contenidos titulado “La orientación educativa y profesional”. Si damos esa parte, nos convertiremos en el corre-ve-y-dile del psicopedagogo del centro.

6.- El currículum permite que se trate la historia de la educación. Así sea. Una lectura imprescindible para el profesor de psicopedagogía: Paideia, de Jaeger.

7.- Uno de los contenidos tiene que ver con el conocimiento del sistema educativo actual, la legislación respectiva y eso. Bien, tratémoslo. ¿Qué tal el panfleto antipedagógico? ¿Leemos a Inger Enkvist?

8.- Debería haber alguna lectura obligatoria en el curso, especialmente literatura. Se me ocurre El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, Colmillo Blanco, de Jack London o Un yanqui en la corte del rey Arturo de Mark Twain. Incluso el Lazarillo de Tormes, si los de antes parecen largos. Se aceptan propuestas.

9. El currículum insinúa que a parte de las exposiciones por parte del profesor o de algún alumno, se invite a “otros expertos” (¡Otros!). No lo hagan.

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En defensa de la filosofía en la educación.

Hace ya algunas semanas la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante publicó este manifiesto del que nos hacemos eco:

En defensa de la Filosofía en la Educación


1. Que se recuperen las denominaciones de Ética en 4º de la ESO y de Filosofía en Primero de Bachillerato. Estas materias -denominadas respectivamente en LOE Educación ético-cívica y Filosofía y ciudadanía- deben ser asignadas exclusivamente al Departamento de Filosofía. Que se separen tanto la Ética como la Filosofía del proyecto de Educación para la Ciudadanía dado que los objetivos y contenidos de este proyecto y los de Filosofía son completamente divergentes.

2. Que se dote con tres horas lectivas semanales a la asignatura de 4º de ESO Ética. Esto se puede hacer incorporando el Trabajo Monográfico de una hora a la materia de Ética de modo que no se altere la estructura de cuarto de la ESO.

3. Que la dotación horaria semanal de la asignatura de Filosofía no sea inferior a tres horas. Reivindicamos la necesidad de suprimir del Bachillerato Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Y ello por varias razones. Entre otras: Porque resulta redundante con otras materias del currículum; fragmenta y desestructura un Bachillerato con una alta carga lectiva y perjudica el rendimiento del alumnado.

4. Que la asignaturas Filosofía mantengan su condición de materias obligatorias en bachillerato y cuente con al menos tres horas semanales.

5. Que se respeten las optativas de Bachillerato propias del departamento de Filosofía. No se pueden aceptar las propuestas como compensación por la reducción en Filosofía de primero, ni la eliminación de optativas tradicionales propias del departamento, como la Psicología o la Filosofía de la Ciencia.

6. Que en las Pruebas de Acceso a la Universidad se considere la Filosofía como área imprescindible y obligatoria.

POSICIÓN DE LA SOCIEDAD DE FILOSOFÍA DE LA PROVINCIA DE ALICANTE ANTE EL NUEVO BORRADOR DE LA ORDEN DE LA CONSELLERIA DE EDUCACIÓN QUE REGULARÁ LAS MATERIAS OPTATIVAS DEL BACHILLERATO

1. Rechazamos la conversión de la materia de Psicología en Psicopedagogía. La materia de Psicología resulta una de las materias optativas actuales más atrayentes y útiles para el alumnado; no creemos que su conversión en Psicopedagogía introduzca mejora alguna. Antes al contrario, limita sobremanera el alumnado al que le puede resultar de interés y utilidad.

2. Reivindicamos la adscripción o co-adscripción de la nueva materia de Métodos Científicos y que su denominación sea “Metodología y Filosofía de la Ciencia”. Si bien ésta queda adscrita, en el borrador, a los departamentos de Matemáticas, Física y Química y Biología y Geología, queremos indicar que son los Departamentos de Filosofía quienes más experiencia poseen en la enseñanza de la metodología científica. Resulta, además, llamativo que se introduzca esta nueva materia a la vez que se elimina la posibilidad de impartir Filosofía de la Ciencia, gran parte de cuyo currículo se dedica al análisis de la metodología científica.

3. Reinvidicamos la adscripción o co-adscripción de la nueva materia “Fundamentos de la Sociedad Democrática”. Obviamente, son los profesionales de la Filosofía los más capacitados para impartir una materia cuyo contenido parece ser, básicamente, de Filosofía Política.

4. Denunciamos que, con el presente borrador, la optatividad vinculada a la Filosofía queda limitada para los alumnos de la modalidad de Ciencias y Tecnología a la mencionada Psicopedagogía. La reflexión filosófica no debe verse exclusivamente ligada a la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales. Es más, como hemos indicado, gran parte de su labor consiste en la reflexión sobre el ámbito científico o cuestiones de difícil catalogación por su carácter esencialmente interdisciplinar. Así pues, convendría hacer de Sociología o Antropología materias comunes para todas las modalidades o co-adscribir a Filosofía las mencionadas “Métodos Científicos” y “Fundamentos de la Sociedad Democrática”.

Por último, no podemos dejar de mencionar la grave situación de la materia de Filosofía y Ciudadanía de primero de Bachillerato, dado que sus dos horas lectivas semanales son completamente insuficientes para la adecuada impartición de una materia fundamental para el desarrollo de la capacidad crítica de nuestro alumnado. Por ello, reclamamos de nuevo la necesidad de ampliar, al menos, una hora más el horario semanal de esta materia, en beneficio de la calidad de nuestro actual sistema educativo.

La Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante
Mayo de 2009

Y también este otro más actualizado:

¿Pero qué está pasando aquí?

Y esto:

Texto para enviar al ministro y diputados

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I Certamen de Redacción Filosófica Villa de Ibi.

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El mismo sueño de su adolescencia, cada vez más remoto II.


...las grandes palabras y actitudes sientan muy bien a los decadentes.


Friedrich Nietzsche


Hace casi un año con ocasión de circunstancias similares tuvimos un febril absceso de melancolía que nos llevó a recordar a Aerolíneas Federales y a Objetivo Birmania. Y, todo llega; aquí estamos, otra vez, paseando entre cenizas, y reflexionando acerca del aserto platónico según el cual filosofar es aprender a morir.

En la memoria la vida devenida se condensa en la minúscula gota del instante, en la densa nada del ahora.

Y, lo que pudo parecer roca y plomo se convierte en lo efímero y el placer de lo ligero.

No de agua, de miel, será la última
gota de la clepsidra.


Ya lo comentamos, verdad Juanjo , [paseando junto al puerto y preocupados como estábamos por si sería ya el tiempo de las clotxinas –que resultaron ser de Tarragona y no valencianas-] que no es cierto aquello que se dice: que la vida son tres días. No, la vida no es más que un instante.

Cuando la muerte quiera
una verdad quitar de entre mis manos,
las hallará vacías, como en la adolescencia,
ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.

Luis Cernuda.


Y un poco de música:



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La Tiza (un relato de filosofía-ficción, medio pedagógico)

He de reconocer que la asignatura de Filosofía no era mi preferida. Para colmo, casi siempre coincidía con las últimas horas y cuando el hambre aprieta no hay silogismo que valga. Recuerdo aquellas largas clases imaginando suculentos platos de espagueti a la carbonara...
A veces me entretenía dibujando a los filósofos. A Platón lo dibujaba barbudo y bizco. Creo que debía ser bizco, y por eso despreciaba tanto el mundo visible. Se conoce que Platón sólo se sentía a gusto en su mundo de ideas, que sería el único en el que veía bien. Como yo entonces tenía una vista envidiable -oh, juventud, divino tesoro- campaba a mis anchas por el mundo visible de los macarrones, las películas de Clint Eastwood y ciertos ombligos que me tenían loco. También hice una caricatura del Genio Maligno de Descartes. De la cabeza del Genio salía una nubecita y en ella estaba Descartes, como si fuera un sueño del Genio Maligno. Pero a su vez de la cabeza de Descartes salía otra nubecita que envolvía al propio Genio de manera que no se sabía quién soñaba a quién. Este dibujo era uno de los mejores que hice, lástima que al pasarlo en clase fuera interceptado por el profesor, que tras examinarlo con cara de asco lo rompió en pedazos y lo tiró a la papelera. A partir de entonces decidí mantener mi obra a buen recaudo, para evitar molestias. Es curioso, pero creo que Descartes tuvo que hacer algo parecido con sus propios escritos. Dibujé también a Kant y a Nietzsche. A Kant lo imaginaba como un hombrecillo jorobado sentado encima de un libro gigantesco con el título “Crítica de la Razón Pura”, que espantaba a priori. A Nietzsche lo dibujé como una especie de supermán con grandes bigotes y he de decir que este dibujo gozó de gran popularidad entre mis compañeros, aunque, a mi juicio, era el menos original.
Aquél día nuestro profesor -un señor mayor y grisáceo- no estaba especialmente brillante. Como casi siempre era última hora y sus palabras nos sobrevolaban como nubes espesas. El ambiente en clase era el acostumbrado: a primera vista parecíamos atentos, pero en realidad había una bulliciosa actividad de fondo, algunos aprovechaban para hacer los deberes de otra asignatura, otros hojeaban el libro de texto en busca de ilustraciones, una se cepillaba la melena sujetando un gancho del pelo con la boca, en la última fila se pasaban a escondidas un 'ahorcado', etc. Yo mismo había desarrollado la capacidad de seguir al profesor con la mirada asintiendo de vez en cuando para crear la ilusión de que entendía algo, pero en realidad ya estaba saboreando el plato de arroz a banda que me esperaba en casa. Si no recuerdo mal, cuando ocurrió, el profesor estaba inmerso en una reflexión acerca de la regularidad de la naturaleza. No paraba de decir que a las mismas causas siempre les siguen los mismos efectos, haciendo hincapié en el 'siempre' y en el 'mismo', como si le dolieran. Entonces puso el ejemplo de la tiza. Siempre encontraba la manera de ilustrar lo que decía con el ejemplo de la tiza.
- A las mismas causas -dijo -siempre les siguen los mismos efectos. Por ejemplo -añadió levantando el brazo-, si suelto esta tiza...
Pero para asombro de todos, cuando el profesor soltó la tiza, ésta se quedó suspendida en el aire ingrávida, descarada e insultantemente. Imagínense ustedes la cara que se le quedó al profesor cuando, además del plantón de la gravedad, nosotros nos echamos a reír. Ahora lo recuerdo avergonzado, pero en aquél momento no sólo no le compadecí, sino que lideré el cachondeo de la clase con el ánimo de humillarle en la medida de lo posible. El profesor se quedó pálido cuando la chica que se cepillaba el pelo le espetó: “Tanto pensar y tanto rallarse la cabeza y luego la realidad hace lo que le da la gana”. No lo pudo soportar. Recogió sus cosas con las manos temblorosas y salió del aula. Allí nos quedamos nosotros muertos de risa, ajenos a su amargura, y la tiza inmóvil a un metro y medio del suelo.
Al día siguiente el profesor no vino a clase, pero a nadie pareció importarle. Se había formado un buen barullo alrededor de la tiza. Nadie se atrevía a tocarla, pero todo el mundo quería verla. Al final el director decidió que había que cerrar el aula y dar parte a las autoridades locales para que se ocuparan del asunto. Lo bueno es que el instituto era pequeño y no había un aula vacía para nosotros, así que estuvimos sin clase un tiempo, lo que celebramos con gozo. Esa semana salimos en la tele, y durante aproximadamente un mes, fuimos el centro de atención de todo el mundo. Vinieron cámaras de la BBC, de la CNN y hasta de Al Jazeera. Pasaron por allí todo tipo de personajes extraños: físicos, curiosos, hippies, sacerdotes, políticos, poetas, y hasta un tío flaco vestido con una túnica blanca. No estoy muy al tanto del tema, pero creo que los científicos hicieron todo tipo de mediciones y no encontraron nada anormal. Ninguna fuerza oculta, ningún campo electromagnético misterioso, nada. Lo único fuera de sitio allí era la tiza, de modo que al final se admitió de forma generalizada que el fenómeno había ocurrido porque sí. Mientras tanto nuestro profesor se había dado de baja y vino a sustituirle una profesora jovencita, dicharachera y muy simpática. Vamos, lo contrario de nuestro viejo profesor.
Poco a poco el asunto de la tiza dejó de generar interés. Al final sólo venía algún turista de vez en cuando con una cámara, pero nada que ver con el revuelo inicial. Se notaba que nuestra nueva profesora tenía muchas ganas de dar clase porque acabó convenciendo al director de que abriera nuestra aula argumentando que era tontería tenerla cerrada porque al fin y al cabo a nadie le interesaba ya la tiza y no se había encontrado nada peligroso. El director cedió, pero nos hizo prometer que no íbamos a tocarla porque, después de todo, era algo curioso de ver y además, nunca se sabe...
No tardamos en acostumbrarnos a la presencia de la tiza. A fuerza de verla era ya prácticamente invisible para nosotros. Entrábamos y salíamos rodeándola mecánicamente. Nuestra nueva profesora aprendió enseguida nuestros nombres, lo que le permitía llamarnos al orden en cuanto nos despistábamos: “Fulanito, deja eso y atiende”, “Menganito, ahí fuera no hay nada que ver, haz el favor de mirar a la pizarra”, “Zutaniza, déjate el pelo”. Ya no había manera de fantasear con platos de espagueti y arroz a banda porque la nueva profesora nos mantenía en una tensión constante. Siempre estábamos haciendo algo: veíamos diapositivas, documentales y películas; hacíamos trabajos, esquemas y resúmenes; visitábamos museos, ruinas y bibliotecas, hacíamos pruebas orales, escritas y tipo test. Un día la profesora descubrió mis dibujos y en vez de romperlos, como hubiera hecho nuestro viejo profesor, decoró con ellos la clase. Decía que eran muy bonitos. A mí esto me avergonzó profundamente y dejé de hacer caricaturas de filósofos. Entonces me di cuenta de que añoraba al viejo profesor. Me gustaba que mis dibujos le ofendieran, y me gustaba cuando elegía las palabras dolorosamente para expresar abstrusos conceptos y no entendíamos nada. Daba gusto verlo pensar. Recuerdo que en más de una ocasión paró la clase diciendo que acababa de comprender algo... ¡Él! Se quedaba entonces unos instantes feliz y entusiasmado. Aunque nosotros no entendíamos nada, de algún modo durante esos instantes participábamos de su felicidad y su entusiasmo.
A veces miraba la tiza, suspendida en el aire desde el día en que nos dejó nuestro viejo profesor, y me preguntaba qué sería de él. Pero no podía dedicar mucho tiempo a estas ensoñaciones porque en cuanto me despistaba la nueva profesora me interrumpía con su “atiende, que no podrás hacer luego la redacción sobre el documental”. Supongo que igual que a mí, a todos nos daba vergüenza reconocer que echábamos de menos a nuestro viejo profesor.
Un día escuchamos en los pasillos un jaleo terrible. Nuestra nueva profesora tuvo que parar el vídeo porque el griterío aumentó rápidamente. Algunos de mis compañeros abrieron la puerta de clase y vimos a nuestro viejo profesor forcejeando con el director, el jefe de estudios y el conserje. “¡La tiza! -gritaba- ¡soltadme malditos!, ¡dejadme!”. Nosotros ya casi no nos acordábamos de la tiza, aunque la teníamos delante todos los días, pero sin duda nuestro viejo profesor no se la había quitado de la cabeza ni un instante. Aunque lo tenían cogido entre tres, al fin, en un descuido, se soltó y en pocas zancadas -impropias de su edad- se plantó en clase. Su aspecto era lamentable. Tenía el pelo largo y despeinado, la barba de una semana, la ropa sucia y arrugada y los zapatos rotos. Nuestra nueva profesora se hizo a un lado espantada. El director, el jefe de estudios y el conserje le gritaban que no lo hiciera, que se calmara, pero él alzó la mano derecha y con el dedo pulgar e índice cogió la tiza y lentamente la depositó despacio en el suelo. Entonces dijo con infinita satisfacción: “Ya está”. Empezó alguien a dar palmas discretamente, pero enseguida estábamos todos aplaudiendo.
Hace tiempo que dejé el instituto y no sé nada del viejo profesor, pero cuanto más pienso en aquellos sucesos más me convenzo de que, en ese momento, lo más importante me pasó desapercibido.

Felipe Garrido Bernabeu

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Agua y Derechos Humanos


Hay por ahí una tonta reivindicación que, de no haber sido tomada en serio por ciertos países (entre ellos España), no merecería mayor discusión; se trata de la pretensión de hacer del agua un derecho humano. Gentes de buena voluntad se han adherido a esta reivindicación, con la sana intención de que nadie pase sed. El problema es que la buena voluntad no siempre va acompañada de la inteligencia (y si me apuran, de la imaginación) necesaria para anticiparse a las consecuencias de tan píos deseos. El agua sólo puede ser considerada como un derecho humano en un Estado totalitario, y si tal derecho es reclamado por una sociedad libre ése será su primer paso hacia el totalitarismo.


Sólo puede garantizarse el agua mediante un control estatal de la misma. El agua es un recurso limitado, de modo que, para que a nadie le falte, habrá que determinar cuál es la cantidad de agua a la que cada individuo tiene derecho. Sólo puede ser el Estado quien determine la cantidad de agua que necesitamos, por lo que, de momento, el destino de nuestras vidas ya no recaerá en nuestra capacidad para buscarnos el sustento, sino en la decisión de un funcionario.

Pero no pensemos mal, seguro que ese funcionario toma la decisión democráticamente basándose en todo tipo de informes médicos. Si es así, se dará cuenta de que no todos necesitamos la misma cantidad de agua. Un ciclista profesional, por ejemplo, que entrene todos los días necesitará más agua que un contable. Supongo que aquellos que necesitaran un aporte de agua mayor tendrían que solicitarlo al funcionario de turno motivando su solicitud, que sería aprobada o no. Así, controlando el agua, el Estado no sólo tendrá control sobre nuestras vidas, sino sobre nuestras actividades. Tal vez me denieguen un extra de agua para hacer un poco de jogging, considerando que dicha actividad no compensa el perjuicio sufrido por la humanidad por mi consumo extraordinario de agua. Otra cosa es que yo pertenezca a alguna asociación estatal de deportistas que compense ese gasto social de alguna manera. La cuestión es que cada vez que necesitáramos más agua, habría que justificarlo con un certificado médico, una nómina, un carnet o algún documento oficial.

Por supuesto, a nadie se le escapa que si el agua fuera un derecho humano, no podría ser considerada una mercancía más, sujeta a las leyes del mercado. El análisis del agua, su tratamiento, el embotellado, la distribución… no podrían ser ejercidas por empresas privadas en régimen de libre competencia, sino que el Estado tendría que hacerse cargo. Bueno, esto se asume con facilidad; pero si el agua fuera un derecho humano, ¿sólo quedaría bajo control estatal la actividad empresarial relacionada con el agua? En realidad no. Más bien el Estado, de un modo u otro, tendría control sobre todas las empresas y, por supuesto, su capacidad para interferir en el mercado sería prácticamente ilimitada. Las empresas necesitan agua para la fabricación de productos, para el mantenimiento de instalaciones, para el sustento de los empleados, etc. Esto significa que toda actividad empresarial estará sometida al estado, que, controlando la asignación del agua, decidirá sobre la viabilidad de las empresas y podrá determinar el precio final del producto, interviniendo en el mercado más de lo que ningún país libre consideraría razonable.

Dado que la asignación de agua dependerá del Estado, siempre habrá quien no esté conforme con los criterios de distribución. Supongo que el disidente será acusado de no respetar los derechos humanos… si es que hay disidentes, pues si la gestión estatal del agua se legitima mediante los derechos humanos, será fácil coordinar un sistema de propaganda –que incluirá la educación- que haga creer a los ciudadanos que por fin el agua está en poder del pueblo y no de despiadadas empresas que sólo buscan el vil metal. De hecho ya puedo imaginar a más de un ‘edukador para la ziudadanía’ concienciando a sus pupilos sobre la necesidad de que el agua sea un derecho humano.

En conclusión, el agua no es un derecho humano porque de serlo, los derechos humanos mismos quedarían aniquilados bajo el poder de un Estado que controlaría nuestra salud, nuestra alimentación, nuestro ocio, nuestras actividades empresariales, nuestros intercambios comerciales, etc. Y esto no es sólo una sospecha. No es casualidad que uno de los países que ha propuesto la medida sea Venezuela, y que en su propuesta no oculte la necesidad de que sea el Estado (a veces dicen el pueblo, a través de sus representantes), quien se haga cargo del agua. Apoyan la tesis del agua como derecho humano países como Cuba o Chad, que no se caracterizan precisamente por su Estado de derecho. El Estado que asuma la gestión del agua, será un Estado totalitario en el que hay que dar explicaciones cada vez que se tira de la cadena. Lástima que España parece estar en esa línea.

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Nietzsche por Fernando Savater. La aventura del pensamiento

Gracias a La Lechuza de Minerva he tenido conocimiento de la existencia de estos vídeos en los que Fernando Savater nos introduce de manera clara y suscinta en la filosofía de Nietzsche. Forma parte de una serie programas denominados La aventura del pensamiento, en los que Fernando Savater nos presenta a un buen número de las grandes figuras del pensamiento; entre ellos Schopenhauer, Kierkegaard, Ortega y Gasset, Bertrand Russell, Karl Marx, Wittgenstein, Leibniz, Adorno...y más. [Un verdadero tesoro que podéis encontrar en Youtube]. Los programas pertenecen al Canal Encuentro, un lugar que merece la pena visitar.


Parte 1.



Parte 2.



Parte 3.




Un verdadero regalo para los amantes e interesados en la filosofía.
¡Y en español! ¡Me froto los ojos y no doy crédito!
¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!


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Kant en Power Point (2)


En el post anterior colgué una presentación en Power Point del Prólogo a la Crítica de la Razón Pura, de Kant. Pongo ahora a su disposición otra presentación, esta vez de la Introducción de la Crítica de la Razón Pura, que además es el texto que hay que estudiar para selectividad. La presentación la he hecho utilizando la última versión del Power Point, por lo que ciertos efectos puede que no funcionen si se visualiza en una versión anterior, pero esto no creo que afecte demasiado. De todos modos recomiendo que se visualice en la última versión o que se descarguen ustedes el conversor gratuito de Microsoft.




Y para el claroscuro, una dulce introducción al caos:

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Kant en Power Point (1)

Aunque todavía tengo pesándome en la conciencia un meme pendiente de contestar, me he permitido dedicarme a otras cosas que urgían. Sospecho que con frecuencia las llamadas TIC no son sino un refugio de la ignorancia. Como a estas alturas de mi vida mi ignorancia ya no anda necesitada de refugio, sino más bien de "morada sin pesar", donde hallar descanso, solaz, y si es posible, entretenimiento, me he puesto con eso del Power Point. Al final unas cosas te llevan a otras y he compuesto algunas 'presentaciones' para pasar a los alumnos, y que cuelgo aquí para que puedan ser usadas, criticadas y comentadas. De momento estoy con Kant. Lo que trato es de hacer una exposición más o menos esquemática de la Crítica de la Razón Pura. Tengo la presentación del Prólogo y estoy trabajando en la introducción. Posteriormente espero hacer la de la estética y la lógica trascendental, con su analítica y su dialéctica. Veremos.

Este es el primer archivo:


el archivo es un .pptx, que es el de la última versión del Power Point. Lo he convertido a .pps, que es el de siempre, por si alguien no puede ver el nuevo. Ahí la versión en .ppt


Es mejor el primer archivo en .pptx porque al convertirlo se juntan algunas palabras y algunos de los efectos no se reproducen correctamente. Se puede descargar, si alguien no tiene el Office, el visor gratuito de Microsoft, o se le puede pedir la última versión del Office a los Reyes Magos... aunque lo suyo es comprarlo...

Si alguien considera la presentación interesante puede usarla libremente. Unicamente hay que pagar a mi vanidad reconociéndome algún mérito (aunque sea poco) y haciéndome llegar todas aquellas modificaciones o comentarios que puedan mejorarla. Iré colgando otras, a medida que las termine.


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Sobre el quehacer poético

Me han fascinado siempre las palabras de los artistas –especialmente de los poetas, a quienes creo comprender mejor- respecto al sentido de su quehacer. Sospecho que lo que en esas palabras se contiene es un tanteo por expresar el sentido de la propia vida, y una forma de entender, en general, la vida humana. Frente al hombre práctico que en su cotidianidad inmediata actúa completamente dormido –hipnotizado-, el poeta no es un soñador sino aquel que experimenta, aunque sean tan solo como chispas, la necesidad de rasgar la apariencia. Poesía y metafísica tienen una raíz común; como creo haber leído a Ortega, el sentimiento de desorientación y la pugna por habitar en ella. Les dejo con dos poetas hablando de su quehacer: el texto de Cernuda es un pequeño fragmento, les aconsejo que lean el texto original completo –apenas unas páginas, pero plenas de sentido. En el texto de Celán junto a la desorientación, y el desamparo, creo advertir la presencia de la nadificante nada. Que tampoco está ausente en Cernuda.

1.

El instinto poético se despertó en mí gracias a la percepción más aguda de la realidad, experimentando, con un eco más hondo, la hermosura y la atracción del mundo circundante. Su efecto era, como en cierto modo ocurre con el deseo que provoca el amor, la exigencia, dolorosa a fuerza de intensidad, de salir de sí mismo, anegándome en aquel vasto cuerpo de la creación. Y lo que hacía aún más agónico aquel deseo era el reconocimiento tácito de su imposible satisfacción.
A partir de entonces comencé a distinguir una corriente simultánea y opuesta dentro de mí, hacia la realidad y contra la realidad, de atracción y de hostilidad hacia lo real. El deseo me llevaba hacia la realidad que se ofrecía ante mis ojos como si sólo con su posesión pudiera alcanzar certeza sobre mi propia vida. Mas como esta posesión jamás la he alcanzado sino de modo precario, de ahí la corriente contraria, de hostilidad ante el irónico atractivo de la realidad . Puesto que, según parece, esta es la experiencia de alguno filósofos y poetas que admiro, con ellos concluyo que la realidad exterior es un espejismo y lo único cierto mi propio deseo de poseerla. Así pues, la esencia del problema poético, a mi entender, la constituye el conflicto entre realidad y deseo, entre apariencia y verdad...

Luis Cernuda. Palabras antes de una lectura. 1935

2.

en esa lengua he intentado yo escribir poemas en aquellos años y en los posteriores: para hablar, para orientarme, para averiguar dónde me encontraba y a dónde ir, para proyectarme una realidad.
Era, como ven, acontecimiento, movimiento, estar de camino, el intento de encontrar una dirección.. Y cuando pregunto por su sentido tengo que reconocer que en esa cuestión también tiene algo que decir la cuestión del sentido de las agujas del reloj.
Pero el poema no es intemporal. Por supuesto encierra una pretensión de infinitud, intenta pasar a través de él, no por encima de él (...) el poema puede ser una botella lanzada con la confianza –ciertamente no siempre muy esperanzadora- de que pueda ser arrojada a tierra en algún lugar y en algún momento, tal vez a la tierra del corazón. De igual forma, los poemas están de camino, rumbo hacia algo.
¿Hacia qué? Hacia algo abierto, ocupable, tal vez hacia un tú asequible, hacia una realidad asequible a la palabra.
Tales realidades son las que tienen relevancia para el poema.
Y creo que reflexiones como ésta no sólo acompañan mis propios esfuerzo, sino también las de otros poetas de las nuevas generaciones. Son los esfuerzos de aquel a quien sobrevuelan estrellas, obra del hombre, y que sin amparo, en un sentido inimaginable hasta ahora, terriblemente al descubierto, va con su existencia al lenguaje, herido de realidad y buscando realidad.

Paul Celan. Fragmento del Discurso con motivo de la concesión del premio de literatura de la ciudad libre hanseática de Bremen. 1958

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Kant para principiantes

Ten el valor de servirte de tu propia razón.
Inmanuel Kant


Si el lector está interesado en Kant puede serle útil esta página de la BR-alpha: Kant para principiantes, (Kant für Anfänger). Una exposición del pensamiento kantiano; tanto de la teoría del conocimiento y su crítica de la metafísica contenidas en la Crítica de la Razón Pura, como de su teoría ética del imperativo categórico. Ambos aspectos son tratados de forma independiente en dos series televisivas de cinco capítulos cada una: Die Kritik der reinen Vernunft y Der kategorische Imperativ.

En la serie una joven estudiante, Sophie, -¿podía llamarse de otro modo?- se introduce en la filosofía kantiana de la mano del mismísimo filósofo de Konigsberg. Desgraciadamente tan sólo está disponible en alemán. Aparte de los vídeos ofrece una guía y un resumen escrito de cada capítulo, lo que la convierte en un útil documento para estudiantes de alemán, especialmente para aquellos que están interesado en la filosofía.

Parece que hay otras maneras de entender la televisión.

Hay otros mundos, pero...


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