Dogmas de la pedagogía oficial (3).”No se trata tanto de saber como de comunicar”

La distinción entre profesores que conocen con profundidad su materia y los que saben comunicarla es un lugar común, un dogma y un prejuicio –uno de los más dañinos, además- En ocasiones se les presenta como exponentes de capacidades incompatibles; el primero es presentado como un erudito con rasgos autistas, insufrible para los alumnos, generalmente mal vestido, peor peinado, y desconoce absolutamente las Tics y las mediaciones; el segundo es la figura del seductor -democrático eso sí, los seductores no-democráticos deben estar convenientemente erradicados, lejos de los niños y del estado- Este adalid de la comunicación no debe perder el tiempo con los clásicos, debe ser, pues, decíamos, un seductor democrático, frecuentador de la sección de autoayuda de las grandes librerías, en las que aprende las técnicas retóricas y erísticas, la psicología del adolescente, la crisis de la familia, los trastornos psicosomáticos, el cambio climático y otros grandes problemas de nuestro tiempo ( todo ello conocido por las citadas fuentes) el conocimiento de la nuevas tecnologías aunque deseable no es imprescindible –por el momento- “pues ya sabemos cómo está internet”.
No me extenderé con esta injusta caricatura. Dejaré clara mi posición: eso de la persona que "no sabe tanto”, sin embargo es un gran comunicador, es simplemente un camelo. Lo que se necesita para trasmitir una enseñanza es pasión y eso no es una técnica que se aprende, sino algo que se experimenta, que se vive en la lucha por "dominar" una materia. Y si hay dominio -o mejor aún- voluntad de dominio entonces hay pasión. Si no hay, al menos voluntad de dominar –una materia no se me alarmen- no hay nada que trasmitir.
Seré positivo; dejaré la crítica y les presentaré quién es para mi ese educador ideal:
“De aspecto modesto, regordete y de cabeza redonda, un bigotito con puntas y ojos pardos que sonríen de buena gana, la mirada penetrante a veces y a veces profunda...
Este simpático tipo padece además un acusado e inoportuno tartamudeo en algunos momentos:
“su tartamudeo era trágico, por tratarse de un hombre de fecundo pensamiento y aficionado con pasión a comunicar ideas..”
Algunas ideas suyas sobre motivación resultarán cuanto menos chocantes para los seguidores de la pedagogía oficial:
“proclamaba como principios que lo importante no es lo que interesa a los demás sino lo que interesa a uno, y de lo que se trata, por lo tanto, es de despertar interés, lo que sólo puede ocurrir cuando uno se interesa fundamentalmente por un tema, y de ese modo al tratarlo, necesariamente comunica su interés a los demás, o si se quiere, crea un interés insospechado, cosa preferible al trabajo que consiste en procurar nuevas satisfacciones a un interés ya existente”
Tenía un público entregado, sin embargo escaso...
Quizá estén dispuestos a asistir a una de sus clases:
“Su espantoso tartamudeo acababa por no parecernos otra cosa que la expresión de su ardor entusiasta. Muchas veces, al ocurrir el percance, le hacíamos todos un signo común de aliento y alguno de sus amigos presentes dejaba oír un cordial “no importa”. Esto bastaba para poner fin a su atascamiento. Se excusaba entonces el orador con una franca sonrisa y durante un rato proseguía el discurso con una alarmante facilidad. ¿De qué trataba?. El hombre era capaz de hablar una hora seguida sobre “por qué Beethoven no había añadido un tercer tiempo a la sonata para piano op.III “- tema que sin duda vale la pena ser tratado. Pero imagínese uno el anuncio en el tablero de la “Sociedad de Actividades para el Bien Común”.. y comprenderá sin esfuerzo la escasa curiosidad que habría de despertar en el público.. Los que a la conferencia asistíamos, pasábamos una velada en extremo instructiva. ( A los demás no les interesaba ni poco ni mucho saber por qué la sonata op.III tenía sólo dos tiempos.) Al salir de la conferencia estábamos muy bien enterados. K la había ejecutado de modo impecable en el piano vertical puesto a su disposición (la sociedad no contaba con un piano de cola) y había también, al propio tiempo, analizado su contenido espiritual y las circunstancias en que –con otras dos sonatas más- había sido escrita, dando pruebas de un cáustico ingenio al comentar la propia explicación que Beethoven diera de por qué había renunciado a escribir un tercer movimiento que correspondiera con el primero. Al criado que se lo preguntara, contestó el Maestro –y se añade que la respuesta fue dada muy tranquilamente- que no había escrito un tercer movimiento, limitándose a prolongar el segundo, "por falta de tiempo"... y llegado a este punto exponía el orador el estado de Beethoven alrededor de 1820, cuando el oído, atacado por un proceso de corrosión imposible de detener, iba extinguiéndose progresivamente, hasta el punto de que no era posible, de ahora en adelante, dirigir sus propias obras .....
La clase se extiende un par de páginas más que podrán seguir si les interesa en Doktor Faustus. Thomas Mann
Si ha llegado hasta aquí, y es usted un admirador de la moderna pedagogía oficial, puede que el final le resulte intolerable:
“No se preocupaba K de preguntarnos si habíamos comprendido ni cuidábamos tampoco de preguntárnoslo nosotros. Cuando él decía que lo importante era que le escucháramos, nosotros, por nuestra parte, compartíamos plenamente su opinión.”
Post Data.
Espero con la ayuda de sus amables comentarios desarrollar mis opiniones, y si es menester matizarlas, corregirlas, y hasta quién sabe si abandonarlas.



26 comentarios:
Estar y no estar de acuerdo. ¿Es irrelevante que el receptor de la idea sea un niño o un adulto, un fontanero o un poeta? Aceptando la idea sobre la voluntad de dominio como eje pedagógico(o metodológico o ético, como guste) - entendida la voluntad de dominio como yihad interior, lucha del meditador público por conquistar eso que él quiere narrar en esa charla o clase y que, por tanto, nos define el discurso que se teatraliza como flujo y combate -, aceptando, decía, la tesis fuerte de la voluntad de dominio - y son muchos los que han negado la virtualidad de Nietzsche o su aroma como educador - tal vez (me digo)la audiencia infantil(perturbada por el patio y sus imposiciones hormonales tanto como por el vacío esquemático de su mentes) exige un esfuerzo de algo, una sobreactuación que, quizás, podríamos denominar "papel del buen comunicador", tecnología retórica etcétera.
Por cierto, ¿en todas estas reflexiones pedagógicas - o cuasi o anti - ¿tiene alguna voz el público, se, el niño-estudiante-oyente? ¿Quién levanta acta de esta discusión y sentencia a muerte a los equivocados?
Se trata de las dos cosas juntas:
Saber y saber comunicar.
Si uno sabe mucho y no sabe comunicarlo es un "muermo".
Si uno sabe comunicar muy bien,pero no tiene nada que comunicar,¿para qué le sirve?
Estoy hasta ahora completamente deacuerdo con los análisis que llevas realizando evidenciando los dogmas de la pedagogía oficial. En concreto, respecto a este último, pienso que es el entusiasmo que siente un profesor (o un conferenciante, o un escritor, o quien sea que quiera comunicar algo que considere de interés)por su materia lo que acaba contagiándose en los receptores y puede despertar su interés. El entusiasmo, esa pasión a la que te refieres, pienso que es causa, pero también consecuencia de esa voluntad de dominio. Pienso que el entusiasmo es la medicina que cura al hombre del hastío y la monotonía, su antídoto.
Lug,
En la conferencia de Kretzschmar son precisamente dos niños parte principal del escaso público entre el cual también hay adultos. No parece haber aquí distinciones de origen, pues lo fundamental, lo que los une, es el tema, objeto o contenido. Creo que la comunicación que no consiga la “pasión” no la conseguirá la “tecnología retórica etc.”
Aunque,esta “tecnología” puede ser muy útil para proteger la vida del oficiante cuando la posibilidad de la comunicación está rota.. ( impedir la autoinmolación a la que indefectiblemente llevaría la pasión enfrentada a una relación falsa e impuesta).
Por ultimo, estas reflexiones (que se quieren pedagógicas) se han iniciado con la voluntad de incitar al público a coger la palabra y como en las conferencias de Kretzschmar nuestro público es escaso, pero igualmente variopinto. Las actas, lo reconozco, acostumbramos a perderlas pues se quedan encima de la mesa para quien desee verlas. Así que aún en el caso de haberlas, no podrían cumplirse las sentencias.
Anónimo,
Sólo hay "muermo" donde: o no hay saber -donde hay saber, ha habido pasión- por parte del que comunica o no hay interés -"ni poco,ni mucho" por parte del receptor.
Y esta "o" no es exclusiva.
David, esa pasión o "esa lucha interna" que supo ver Lug, se desborda como entusiasmo. Pero también hay pasiones "serenas" ;)
Pienso que la pasión uno la puede domar hasta vivirla serenamente, pero en su origen la pasión se despierta con vehemencia, fogosidad, con un exceso de viveza, de otra forma ya no es pasión. El entusiasmo, no entendido en su acepción común de exaltación o fogosidad del ánimo, sino como 'adhesión' a una idea (o a una expectativa) que mueve a favorecer un empeño, es lo que a mi entender mueve esa voluntad de dominio. Claro que hay adhesiones más inocuas que otras.
La verdad es que la validez del educador tiene unos alcances limitados en el proceso de "enseñanza-aprendizaje", y perdóneseme el uso de esta bastarda expresión.
Algunas veces me siento en clase como uno de esos pastores negros norteamericanos capaces de hacer vibrar a toda su feligresía cantando gospel al unísono. Otras, al pobre violinista que toca en el Metro y que de vez en cuando recibe alguna monedilla condescendiente.
Es el "público" quien tiene la última palabra. Y este público no siempre otorga su atención a quien mejor interpreta.
Me da la sensación, David, de que me atribuyes la autoría de este post. No es así y de veras lo lamento porque no sólo asiento palabra por palabra a lo que en él se dice, sino que llegaría a hacerme pasar por su autor si ello fuera legítimo. Somos varios los que hacemos este blog, pero esta última intervención se la debemos a Ximo.
También creo que este dogma es de los más peligrosos y puede que constituya el núcleo de la pedagogía oficial. Atacar este dogma supone atacar a la pedagogía oficial misma: la pedagogía como disciplina. Los pedagogos se consideran portadores de un conocimiento 'práctico' acerca de cómo educar. Esto vendría a ser algo así como un método para enseñar, independientemente de lo que se enseñe. El resultado es una serie de tratados de pedagogía tan vanos como perversos por su -en ocasiones declarada- aversión al saber. Sin embargo yo pienso que no hay una pedagogía separada de cada disciplina. Sólo el estudioso de la matemática es capaz de una reflexión sensata sobre cómo enseñar matemáticas. Es más, la reflexión pedagógica -llamémosla así- acerca de cómo comunicar sus conocimientos no es separable de su voluntad de dominar la materia.
Creo que el primero que destapa abiertamente el dogma 'saber vs comunicar' es nada más ni nada menos que Albert Einstein cuando afirma que "no entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela".
Paradójicamente la mejor manera de disimular que en realidad no puedes explicarle algo a tu abuela -porque no entiendes nada- es afirmar que lo importante no es lo que sabes sino si sabes comunicarlo. A partir de ahí... dinámicas, proyectos Atlántida, etc, etc. El dogma es claramente defensivo y de hecho siempre se presenta como un contrataque a la inteligencia.
Digámoslo claramente: la obligación principal del profesor, aquella por la que le pagan, es y debe ser afianzar, ampliar y diversificar su saber. La transmisión del mismo es sólo un corolario.
Tannhäuser,me parecen muy acertadas las imágenes del pastor y el músico del metro, me reconozco en esas vivencias opuestas. Esta claro que la educación no es una ciencia exacta que nos permita controlar todas las variables, como la vida es un arte, que además de exigir prudencia requiere de la suerte.
Suscribo tanto los presupuestos como las consecuencias que señala Felipe en su comentario, que por otra parte más que comentario merece él mismo ser el post. -ocasión habrá.
Felipe, agradezco la aclaración. Siempre he creído en ese aserto de Albert Einstein. Recuerdo que leí una vez una idea derivada de un matemático y filósofo contemporáneo (siento no recordar de quién se trataba, pero creo estaba ligado al Círculo de Viena) que decía que en su actividad de investigador y estudioso se enfrentaba únicamente a dos problemas: (cito casi literal) "entender qué demonios quiere decir este o aquel autor con lo que escribe y cómo poder expresar las razones por las cuales no se está de acuerdo con su pensamiento (caso de que así fuera)" Es decir, voluntad de comprensión y voluntad de veracidad. Naturalmente en ocasiones ocurre que una forma distinta de expresar una idea origina un nuevo pensamiento, una nueva manera de entender lo pensado.
En cualquier caso, pienso que ello no significa necesariamente que no pueda existir una metodología sobre la enseñanza aplicable y válida para cualquier materia, porque hay factores que intervienen en el proceso de enseñanza que no dependen únicamente del modo como entiende el profesional su materia. Pienso que un profesor de matemáticas, por ejemplo, además de tener que desarrollar un conocimiento y una comprensión profunda de su materia para poder transmitir sus conocimientos y que éstos sea bien comprendidos y asimilados, debe conocer (aunque sea intuitivamente) el modo como funciona el entendimiento humano. Pongo un par de ejemplos muy sencillos: Un alumno no entiende un enunciado que al profesor le resulta claro y bien explicado, sencillamente porque el alumno no conoce el significado de algunos de los términos que lo componen. Para corregir ese problema hay que saber (y aplicar este saber) que el entendimiento funciona de modo que sólo puede entender el sentido de un enunciado si previamente se conoce cada uno de sus términos. Otro ejemplo: Un alumno siente cierta reticencia a admitir una nueva concepción del mundo físico tras haberle mostrado que la suya es insostenible. Habrá que descubrir los factores de esa resistencia para conseguir que el alumno acabe asumiendo la nueva concepción. Para conseguir esto no podemos servirnos sólo de nuestro dominio de la materia, sino también de un conocimiento (intuitivo) del modo de proceder del entendimiento. Del estudio de estos aspectos metodológicos, formales, podría ocuparse la pedagogía o la psicopedagogía (o una ciencia de la enseñanza)
Otro dogma de la pedagogía "más tradicional" es que lo que importa es que el profesor sepa mucho,da igual cómo lo transmita o comunique,eso luego viene solo.
Yo he tenido y sufrido profesores que sabían mucho y eran unos muermos de aburridos.
Además de saber una disciplina hay que saber motivar,crear inquietud,plantear interrogantes,adaptarse a la edad y nivel de los alumnos...
Todo ello no se sabe sólo con saber mucho de la materia.Además hace falta la experiencia y la reflexión en esa materia.(No me refiero a los pedagogos que ni conocen ,ni imparten,ni experimentan esa materia).
A veces he invitado a médicos muy sabios a mi clase y los alumnos no se enteraban de nada y se aburrían.Los médicos no sabían dirigirse a alumnos de esas edades,hablaban como para adultos que dominaran su lenguaje médico.
Para Anónimo
En lo que dices hay mucho de sentido común; el que habla pretende ser entendido -esos médicos de los que hablas simplemente no están acostumbrados a ese público y a ese trabajo- El profesor que los trata
continuamente tratará, generalmente, de hacerse entender.. y quién no querría también ser admirado¡
Pero, no hay que tener tanto miedo al aburrimiento¡¡ también eso debe ser aprendido¡¡
¿Acaso no resulta patético ese afán porque los chicos no se aburran?
Algunos declaran su aburrimiento como el que declara un mérito :)
y dando a entender que es tarea nuestra el evitárselo¡¡
Lo mismo que a los niños pequeños para no maleducarlos hay, en ocasiones, que dejarlos llorar, a los más creciditos les corresponde padecer, enfrentarse y saber salir ellos solitos del aburrimiento.
El spleen.. el tedio.. la nada..
He escuchado, una vez más, usar a las matemáticas de ejemplo para explicar la mala docencia.
No pasa nada, estoy acostumbrado. Seremos los peores hasta la muerte, y eso no lo va a mejorar, ni empeorar nadie.
Yo cursé Didáctica de las matemáticas. El profesor no era ningún maestrillo pretencioso, era una señora licenciada en Ciencias Exactas.
Yo pensé que aprendería fabulosos métodos de enseñanza, divertidos y motivadores.
Un día, entre tanto alarde “democrático y comprensivo”, se me ocurrió decirle a aquella señora que las actividades que nos relataba me parecían sumamente infantiles, y poco realistas en la temporalización; fui sentenciado como un enemigo de los recursos educativos, y todos mis esfuerzos puestos en duda el resto del curso. Aquellos principios pedagógicos tan maravillosos se los reservo conmigo. Me tuve que esforzar mucho más que mis compañeros para aprobar.
Gracias a ella aprendí más que mis compañeros, aunque fuesen aquellas estupideces estériles. Me gusta decirles a mis alumnos que posiblemente aprendan mucho más de aquellos profesores que sean más duros, aunque hoy no tengan la perspectiva necesaria para valorarlo.
En ninguna ciencia se ha elaborado tanto material didáctico como en las Matemáticas, y en ninguna ha sido tan vilipendiada la docencia. En ninguna ciencia se han impartido tantos cursos fantásticos y elaborado tantos recursos edulcativos, y en ninguna se ha retrocedido tanto en los niveles de aprendizaje.
La pedagogía solo emite objetivos e ideales maravillosos, pero ningún método contrastado que se pueda llevar al aula. Solo es uno de los eslabones imprescindibles (como el de la integración) para justificar políticamente la validez del sistema que padecemos; para disimular el adiestramiento de la plebe e imposibilitar su proyección profesional.
Para la sostenibilidad del modelo económico que nos rige NECESITAMOS MUCHOS TONTOS, BUENOS Y DÓCILES, y esa realidad es indiscutible. TODOS NOS BENEFICIAMOS DE ESA REALIDAD. Se ha generado toda una industria de ocio barato para que sean felices, sin necesidad de pensar demasiado. EL BIENESTAR SOCIAL (EL EQUILIBRIO DE CLASES) ESTÁ EN JUEGO, Y NUESTRO PAPEL ES EJECUTAR EL PLAN; paulatinamente ir sustituyendo los contenidos por la administración de valores. Quien quiera más para su hijo que consulte en la privada.
HAY CONSIDERABLES PREMIOS PARA QUIEN COLABORE
En mi opinión no hay opisición entre profesores que conocen los contenidos y profesores que saben comunicar. En todo caso, habría profesores que conocen los contenidos que saben comunicar eficazmente y profesores que conocen los contenidos pero que son innecesariamente complejos.
O sea, farragosos. Pues bien, la farragosidad es enemiga de la buena enseñaza. La difultad no, de ninguna manera. El buen profesor sabrá ayudar al alumno a recorrer un camino inevitablemente difícil. Pero no se lo hará más empinado aún, ni será él mismo una dificultad añadida.
El cuanto al profesor que es buen comunicador pero no conoce bien los contenidos... ¿hablamos de profesores, de vendedores de enciclopedias o de simples asperjadores de bullshit?
PAra acabar... MATEO: tu intervención me parece magnífica, pero hay una cosa en la que no estoy de acuerdo: no veo de qué manera nos interesa a la sociedad que los jóvenes salgan cada día peor formados de los institutos. No veo por qué necesitamos tontos. Ni veo tampoco de qué manera nos interesa depender de una industria del ocio barato. La buena formación produce valor añadido y éste nos permite fundamentar nuestra economía en campos más rentables. Quiero decir que no creo que la baja calidad del sistema educativo responda a alguna suerte de conspiración social. O sea, ni siquiera a eso. Sólo es fruto de una cahpuza y de muchos malentendidos y supersticiones (empezando por las supersiticiones pedagógicas como la creencia del buen salvaje, o en la idea de que la enseñanza está básicamente para predicar valores). PEro bueno, lo dejo ahí.
Felicidades a los administradores por el blog.
Misteriosa ciencia ésta, la Pedagogía. Cuando reflexiona uno sobre ella, percibe que hay algo que falla epistemológicamente hablando. Se me antoja un disciplina superflua, pues ¿es posible ejercer medicina sin haber estudiado Medicina? ¿es posible ejercer enseñanza sin haber estudiado Pedagogía?
Y no quiero descartar en bloque todas las aportaciones que la Pedagogía como ciencia o, más bien, como arte haya realizado. Mas tengo la impresión de que esa "superfluidad", esa falta de solidez de sus contenidos, ha sido compensada con el abanderamiento de causas ideológicas que nada tienen que ver con la Ciencia. Y que esas causas ideológicas (presentes inevitablemente en todas las ciencias sociales)aquí llegan a apoderarse del propio discurso científico, que acaba oscilando de acuerdo con los intereses conyunturales del poder político, no por unas causas que pudiéramos llamar "objetivas". Así, el discurso pedagógico se convierte en un discurso mercenario: si ahora toca reducir las estadísticas del farcaso escolar, los "ulemas" de turno lanzarán sus andanadas contra la repetición de curso, sus parabienes hacia la promoción cada vez con más asignaturas suspensas, y todo lo que haga falta.
Tengo la sensación de que los pedagogos son, en su fuero interno, conscientes de esa superfluidad. la mayoría de los que he tratado eran partidarios de la "revolución pendiente", en algunos casos patéticos (en un curso, a una defensora de la importancia de los llamados "conocimientos previos" le atajé finalmente preguntándole si tampoco era lícito enmendar a un alumno que pensaba que un astronauta era una mosca, y, con toda el aula esperando la respuesta, contestó que TAMPOCO). No estoy muy seguro ya de si se dan cuenta de que el discurso pedagógico es el ejemplo más destacable de aquello que más critican: una amalgama de contenidos abstractos, con apenas fundamento en la vida real.
Pascual, yo creo que sí.
Ya vivimos en el pasado la experiencia de tener un sistema educativo de calidad que permitió la progresión de demasiados hijos de obreros, lo cual dificultó enormemente la colocación laboral de los “nenes bien”, y llevó al paro a miles de titulados universitarios. La universidad pública alcanzó un prestigio contra el que no podían luchar las enseñanzas adaptadas de las universidades privadas. Aún persiste un problema grave de mileuristas sin vivienda, bien formados, y con capacidad intelectual para quejarse. DEBEMOS ACABAR CON LA CRISPACIÓN SOCIAL. ES UNA ORDEN CONTINUAMENTE REPETIDA POR NUESTROS GOBERNANTES.
Como el profesorado se resiste a ejecutar el plan (son el mejor ejemplo de persona culta problemática por no estar bien adiestrada), se le ha encomendado la misión de compatibilizar su anterior oficio con una exhaustiva atención a la diversidad (incorporándoles, por ejemplo, inmigrantes que no dominan el lenguaje en cursos terminales de la ESO), y el adiestramiento en valores (haciéndoles participes de los programas oficiales que incluyen cientos de actividades extraescolares forzosas). Por si alguno intentase enseñar, no se permitirá a ningún objetor escolar abandonar las aulas, y serán debidamente protegidos para dificultar su expulsión. TODAS ESTAS ACTUACIONES SERÁN CONVENIENTEMENTE JUSTIFICADAS POR LOS PEDAGOGOS.
El profesorado de secundaria no debe ser tan orgulloso y colaborar. Sus estudios han sido un estupendo filtro para su contratación, pero no tienen ninguna utilidad para su futura labor. También ofrecen resistencia el antiguo cuerpo de Maestros, que se niegan a olvidarse de que tenían especialidad. Deben reparar en que ya no se premia ningún método de enseñanza, solamente se reconoce meritoriamente actividades que fomenten valores, como la recortaterapia, o el uso del rondo de besitos en la mediación. NINGÚN ALUMNO DEBE SALIR ENFADADO, O CON SENSACIÓN DE FRACASO, DE NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO. Infórmense debidamente en los boletines oficiales, o poniendo en guguel “premios educativos”.
Por favor, colaboren, o recortaremos sus vacaciones para elaborar programas de refuerzo.
Nosotros tampoco pensamos que exista esa oposición saber-comunicar, precisamente por ello la hemos señalado como Dogma.. y superstición.
A tannhäuser;
Reitero lo dicho en el anterior comentario: para ser un buen comunicador se requiere disponder de un conocimiento profundo de aquello que se pretenda comunicar, pero para ser un mejor profesor se necesitan más cosas, como conocer ideas, estrategias, procedimientos, que sirvan para favorecer el aprendizaje del alumno o resolver problemas que puedan entorpecerlo. Hay factores que intervienen en el proceso de enseñanza que no dependen únicamente del conocimiento del profesional de su materia y son determinantes para el aprendizaje y desarrollo del alumno, y es precisamente del estudio de estos factores de los que se debe ocupar la pedagogía, y ello con independencia de la materia que se imparta. Pero la pedagogía, como la física, la química, y no digamos la psicología o la sociología, es una ciencia que para su desarrollo necesita de un conocimiento que otras ciencias a su vez desarrollan y sirve así de base para aquéllas. La pedagogía, si ha de considerarse como ciencia, debe construirse desde otras ciencias que le sirvan de base como la antropología, la psicología o la neurología. Basta fijarse en los programas de la UNED de pedagogía para darse cuenta de la importancia que tiene para esta disciplina éstas y otras materias (pienso ahora en la historia de la educación y de la metodología educativa)
La pedagogía actual está tan contaminada ideológicamente que difícilmente puede ser considerada ciencia. A lo sumo pseudociencia.
En todo caso habría que preguntarse al estilo kantiano, si es posible una pedagogía dentro de los límites de la mera razón. Esa pedagogía racional, si fuese posible, no sería más que una técnica, un arte. Su relación con la psicología estaría lejos de ser esencial. Si para enseñar bien tuviéramos que estar en posesión de una teoría psicológica correcta del aprendizaje, no existiría ni un sólo buen profesor. Quizá peque de optimismo, pero creo que existen buenos profesores. Aplica tú mismo el modus tollens.
En cuanto técnica, la pedagogía no se parecería tanto a una ingeniería como a una 'ars poetica'. Imagina la estupidez de quien pretendiera disponer de una 'ars poetica' universal, válida y eficaz, pero que no hubiera escrito ni un sólo libro. Imagina además, si dicho petimetre intentara enseñarle sus técnicas a un Premio Nobelde literatura, más interesado en escribir y en leer que en elaborar artes poéticas...
La ilusión de la pedagogía surge de otra ilusión utópica que quisiera un mundo sin malos profesores. PEro eso es tan imposible como un mundo sin malos escritores, por muchas artes poéticas que tengamos. Algunos consiguen comunicar, otros no. Los que me dicen algo a mí, tal vez no te lo digan a tí y viceversa.
La única pedagogía es el estudio de la propia disciplina, la reflexión y el ejercicio de la docencia. Todo lo demás es risoterapia.
Es muy interesante el DEBATE que mantenéis en estas páginas, empezando por hablar de pedagogía oficial. La Pedagogía es una ciencia, eso sí, ciencia social y brinda una serie de marcos teóricos relacionados con la docencia, en general. Como toda ciencia no avanza al margen de las experiencias reales y, por tanto, sus aportaciones, son tenidas en cuenta en la medida que suponen avances respecto a paradigmas anteriores. ¿Nos gustaría ser tratados de un cáncer con los fantásticos métodos -desde luego, los disponibles-de hace treinta años?
Con el planteamiento del post se pretende contraponer una figura sin valorar el fondo del asunto: hay profesores que enseñan y hay alumnos que aprenden, y luego están los contenidos de por medio. Si analizamos cada vértice de este triángulo extraeremos consideraciones relacionadas con el proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde el vértice PROFESOR, deberemos fijarnos en su imprescindible dominio de la asignatura, de la metodología empleada para enseñarla, del clima de aula que genera con sus alumnos, de la motivación que les transmite, del uso de materiales apropiados para los aprendizajes, etc.
Desde el vértice ALUMNO, tendremos que analizar sus características personales, su INTERÉS y esfuerzo por aprender, su desarrollo evolutivo, sus intereses, sus aspiraciones, etc.
Desde el vértice CONTENIDOS, analizaremos los temarios, la relevancia de los conocimientos que pretendemos que los alumnos aprendan.
En todo caso, la Pedagogía nos ayuda a entender que la relación pedagógica es COMPLICADA y multifactorial y que para enseñar no basta con saber la asignatura sino contemplar los otros vértices de la ecuación pedagógica.
Desgraciadamente, apelar a tiempos pasados de mejores sistemas (¿para los que abandonaban prematuramente?) nos conduce a ningún sitio. Necesitamos formarnos como profesionales de una difícil profesión en constante CAMBIO (como la propia sociedad, por cierto), trabajar EN EQUIPO (¿se trabaja en equipo en vuestros centros?), tener un RECONOCIMIENTO PROFESIONAL Y SOCIAL por las Administraciones y la propia sociedad y reconocer, con humildad, que cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas.
Si bien es cierto que los continuos cambios de leyes no benefician en nada nuestro trabajo, también lo es que muchos compañeros siguen dan clase como se hacía hace muchos años 8por no hablar de siglos) con su voz, la tiza y un libro de texto como argumentos importantes.
Creo que estamos en un tiempo de cambio y de redefinir cuál es el papel del profesor y eso nada tiene que ver con pedagogías oficiales ni cosas por el estilo sino que no podemos seguir aplicando viejas respuestas a nuevos problemas.
Estimado Víctor, a mí me parece que tu aportación comienza a cojear a partir de comparar los progresos en la ciencia pedagógica con los de la medicina.
Cuando afirmas que:
>>Como toda ciencia no avanza al margen de las experiencias reales y, por tanto, sus aportaciones, son tenidas en cuenta en la medida que suponen avances respecto a paradigmas anteriores. ¿Nos gustaría ser tratados de un cáncer con los fantásticos métodos -desde luego, los disponibles-de hace treinta años?<<
... deberías advertir que el progreso de la medicina en los últimos treinta años ha sido dentro del mimo paradigma, no respecto a paradigmas anteriores.
Si admites, en cambio, que en treinta años ha habido cambios de paradigma en pedagogía, entonces eso equivale a decir que no ha habido progreso, que los cambios en la pedagogía se parecen más a los cambios de moda que a la acumulación de nuevos nuevos conocimientos (que es lo que ha ocurrido en medicina al menos desde Pasteur y Claude Bernard).
En los últimos años he conocido a dos profesores mayores (de los que empezaron a dar clase hace 30 años aproximadamente) de quienes los alumnos aseguran que convierten la física en algo transparente y claro -no fácil: claro, inteligible. Ninguno de ellos utiiza nuevas tecnologías, ni pizarras electrónicas, ni entienden nada de pedagogía copnstruccionista. Ambos, eso sí, se enfrentan cada día a la chavalería pertrechados de su tiza de toda la vida y su libro de texto.
Y es que, a diferencia de la medicina, seguramente la pedagogía tiene más de arte que de ciencia. Esto es, seguramente tenga que ver con la práctica de habilidades comunicativas que se pueden cultivar y que, sin embargo, son difícilmente transmitibles. Como prueba, baste la experiencia de lo increíblemente farragosos que suelen ser los pedagogos cuando explican cualquier cosa, la enorme frecuecia con la que entierran en la hojarasca de la verborrea mensajes triviales y sencillos. ¿Pero no eran ellos los expertos en transmitir conocimiento con mayor eficacia? Sinceamente, creo que lo mejor que podría hacer hoy día la pedagogía es estudiar el concepto de "usabilidad" tal y como lo está desarrollando el ámbito del diseño y comenzar a apñlicarlo a su propia disciplina.
Por ejemplo, hablar del vértice de un triángulo para después referirnos a "los otros vértices de la ecuación pedagógica" resulta de lo má confuso, dado que los vértices de un triángulo no conforman ningua ecuación que vlaga, sino un triángulo. LAS ecuaciones tienen miembros, no vértices.
¿No debería la pedagogía realmente existente por poner orden ne su propia casa y, para empezar, renunciar a la verborrea, tan frecuente en cursillos, conferencias, seminarios y demás actos de promoción educativa que los docentes hemos de atender a instancias de la administración educativa?
Siento la mordacidad, pero es que no veo la manera de prescindir de ella hasta que alguien me muestre cuáles son esos progresos pedagógicos de los últimos treinta años de los que hablas, ni de qué manera son parangonables con el progreso que en ese mismo tiempo ha experimentado la medicina. Ni tampoco hasta que alguien me demuestre cómo dichos progresos progresos -de haberlos- se deben a la intervención de una disciplina como la pedagogía (la pedagógía realmente existente, quiero decir).
Y todo ello sin entrar a valorar los fundamentos intelctuales -a menudo ideológicos- de la disciplina pedagógica.
Un saludo a todos
Víctor
Gracias a que cursé algunas asignaturas de Pedagogía en mis clases siempre he sido consciente que enfrente tenía alumnos a los que debía trasmitir contenidos –el triángulo mágico-, así como la dificultad de este tarea. Los hay , sin embargo, que por no haber cursado pedagogía deben creer que están solos en clase..e ignoran “la complejidad multifactorial” toda todita.
Los últimos fantásticos desarrollos pedagógicos en cuanto a la enseñanza de las disciplinas tradicionales, (lengua, mates, historia, filo, biología...), sin embargo, me los he perdido.. espero no estar causando, debido a mi ignorancia, demasiado dolor y despropósitos, pero ¿tendría a bien indicarnos alguno de esos descubrimientos?
Lo de reconocer humildemente que “cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas” es muy bonito, pero ¿a qué se refiere exactamente?.
No se debería confundir la tradición y lo clásico, con lo viejo y lo muerto. Si a Pascual se lo aseguran, yo puedo decir que lo he visto con mis propios ojos: recuerdo a profesores que modestamente con la voz, la tiza y un libro me dieron magníficas clases.. y si se han de mejorar no será por utilizar Power Point, Youtube y pantallas TFT. Por supuesto bienvenida sea la electricidad y la tecnología digital –que no son precisamente descubrimientos de la pedagogía, además estos aparatos se aprenden a enchufar con independencia de las facultades de educación.
No he leído en el post ninguna apelación a” tiempos pasados de mejores sistemas”..
Todos los tiempos humanos han sido de cambio: Despierte el alma dormida/ avive el seso y despierte contemplando... Y respecto a la “redefinición” es la típica palabra "verborréica" que no merece más comentario; la labor del profesor nunca ha estado ni estará definida.. lo que hay son prácticas y modelos distintos que se adecuan a rasgos individuales, personales –como muy bien ilustra el autor de Seres vacíos en mundos deshabitados. (Ver post del 5 noviembre).
En todo caso, bienvenido Víctor a este debate.
Bienvenida sea también una pedagogía modesta y rigurosa que no pretenda dictar desde fuera y desde arriba el método a los docentes. Bienvenida sea una pedagogía rigurosa que investigue y trabaje en esos muchos campos especiales diferentes de la disciplinas tradicionales y también con aquellas personas que necesitan una atención diferente de la común u ordinaria.
Un saludo.
Encontrábase Marianete a la mesa, rodeado de sus discípulos, y les dijo:
-Dejad que los niños se acerquen a vosotros y mostradles vuestras habilidades, pues tras ser aprendidas, una parte de vosotros seguirá viva para ser trasmitida.
A lo que un discípulo respondió:
-Es que algunos no quieren aprender señor.
Y le respondió:
-Juan, no desesperes, con paciente motivación se ayuda a amar el conocimiento.
Y Pedro dijo apesadumbrado:
-Algunos son gamberretes mi señor.
Asombrado Marianete le predicó:
-¿Acaso la maldad puede residir en un tierno niño? Adiestrad en valores, pues no hay sabiduría plena si el corazón está vacío de contenidos.
Y Mateo, con su imprudencia habitual, le consultó:
-¿Y si le enseñamos a cada uno lo que deseen saber?
A lo que Marianete, con su suma sabiduría, le aclaró:
-¿Y si unos quieren saber más? ¿Acaso yo le enseñe más a alguno? Nuestro secreto reside en la unión bien integrada. Si tomamos distintos caminos segregamos nuestras almas.
Pablo, que escuchaba con atención, no lo comprendió y pidió otra explicación, a lo que Marianete, su señor, accedió.
-Una y mil explicaciones más, si hacen falta, debemos dar a quien no nos comprenda. Nunca una cría es abandonada por su manada por lenta que se mueva.
Lucas, que había sido maestro toda la vida, comentó:
-Siempre creí en su palabra, mi señor, pero no consigo materializarla
A lo que su señor añadió.
-Para materializar una palabra hacen falta cien de planificación. Si amas de verdad tu oficio llevarás previsto y estudiado cada segundo de su ejecución.
Tras un breve silencio, un discípulo a su derecha se levantó entusiasmado y alzó su voz:
-Por favor, por favor señor, hacednos una demostración de vuestra oración.
A lo que Marianete respondió:
-Mira Judas, no me toques más los huevos
La pedagogía es la religión absoluta, sin dioses de humo ni necesidad de fe;
el obvio irreprochable que aúna todas las conciencias.
Sus fastosos congresos son sus concilios.
El poder le muestra su fidelidad cediéndole la administración.
La inspección realiza su cruzada.
Sus catedráticas catedrales se alzan en la universidad.
Sus seminarios se expanden por los centros educativos.
Y sus rituales se celebran en los CEPs.
NA NA NA NA, TOM TOM
NA NA NA NA, TOM TOM
NA NA NA NAAAAA NAAA NAANAAAA
UNIROS ANTES DE QUE SEA TARDE
A Felipe,
Con mi comentario no quería decir que es necesario estar en posesión de una teoría correcta sobre el aprendizaje humano (que yo sepa, esto todavía no existe, y quizá no exista nunca) para ser un buen profesor, únicamente quería subrayar que un conocimiento 'intuitivo' sobre el modo como puede posar y desarrollarse el aprendizaje en el alumno puede contribuir a la mejora de la enseñanza. Por ejemplo, el estudio que emprende Ken Bain en su riguroso y cercano ensayo 'Los mejores profesores universitarios' (extensible a otros niveles como Bachillerato) y que valora y evalúa el grado de aprendizaje de los alumnos obtenido por los buenos profesores en su ejercicio docente, constata la existencia de una misma metodología común que siguen esos profesores de diferentes materias en su proceso de enseñanza. Esta metodología común a todos se construye generalmente a partir de ese conocimiento intuitivo de la forma como el alumno puede entender, asimilar, sentir interés o desarrollar luego su materia.
Para Víctor:
Veo que otros participantes en este foro ya han contestado pormenorizadamente a tus afirmaciones. Mas yo quiero cuestionar el meollo en torno al que colocas tus discutibles argumentos: “vivimos en una sociedad en constante cambio y la enseñanza debe también cambiar”. Yo pregunto ¿por qué?
Que la sociedad está cambiando no es ningún descubrimiento, precisamente; que las comunidades humanas evolucionen es una realidad constatable desde que los primeros homínidos comenzaron a usar sus extremidades anteriores para manipular y construir objetos. Pero esa evolución ni es unilineal, ni tiene una velocidad uniforme, ni implica necesariamente progreso respecto a las situaciones previas.
Los cambios de nuestra sociedad, por más que la mentalidad judeo-cristiana nos haya convencido de que la historia de la Humanidad es un progreso ascendente en pos de un “paraíso terrenal” (incluida la “sociedad sin clases” marxista), está muy por ver que sean positivos: ¿es a priori superior el siglo XX, siglo de los totalitarismos, las masacres étnicas, las guerras totales, la contaminación irreversible, la exclusión de millones de personas de cualquier tipo de derecho, etc., a cualquiera de los siglos anteriores tan sólo por que se desarrolló la aviación o la informática?
La sociedad española ha cambiado mucho, pero no en estos últimos treinta años, sino desde siempre. Los españoles del siglo XVII vivieron experiencias muy distintas a las de sus descendientes del siglo XVIII. Pero muchas cosas permanecieron, cosas que se consideraron suficientemente valiosas para conservarlas, por más que pasaran los años. Valores culturales, valores educativos, valores religiosos que amalgamaban una sociedad y la hacían fuerte. Y ahora sucede igual. Y dentro de un siglo, sucederá lo mismo.
De modo que me parece un argumento falaz sostener ese determinismo de los cambios sociales. Internet, los teléfonos móviles, todos esos “cristalitos de colores” que encandilan a los más incautos haciéndoles soñar con un futuro utópico, son tan sólo accesorios. Toda sociedad consciente de sí misma y de su propia valía necesita unos valores firmes y consolidados. Y es una chaladura pedir cambiar esos valores porque alguien haya inventado una tostadora portátil. La sociedad española actual, aparentemente tan segura de sí misma, tan rabiosamente consumista, puede tambalearse e incluso desmoronarse ante otra crisis económica como la de los años setenta del pasado siglo. Y de ello no nos va a redimir Internet ni las tecnologías TIC. Sino valores como el esfuerzo, la autoexigencia y el afán de superación, que la enseñanza en nuestro país jamás debe perder de vista, a despecho del diletantismo pedagógico.
Me parece que si bien saber comunicar es fundamental, no creo que sea suficiente cautivar el auditorio cuando el fin es educar. La educación es también trabajo sistemático que implica la reflexión posterior, la argumentación y otras actividades tendientes a hacer significativos para la vida de los alumnos los contenidos o las ideas que los profesores proponemos. El problema es que la pedagogía actual no hace más que hacer explícitos los obstáculos con los que nos encontraremos en las aulas, sean psicológicos, sociológicos o epistemológicos, cuando de lo único que se trata es de saber si existen estrategias que nos ayuden a mejorar la comprensión de los textos, la argumentación y otros saberes necesarios.¿Pero acaso la pedagogía ha mejorado la educación o estamos formando maestros escépticos? Después de haber estudiado durante cuatro años diferentes teorías pedagógicas que realizan extrapolaciones dudosas de teorías psicológicas o sociológicas creo que lo único que en verdad me ha servido es la lectura de "Los Herederos" de Bourdieu, lo importante es no creernos maestros del saber y abandonar a los alumnos a la ideología carismática, si de veras nos importan hay que darles las herramientas intelectuales y no dejarlos librados al "azar de los talentos individuales". No se trata sólo de cautivar, sino de enseñar y si alguien conoce herramientas que lo faciliten, bienvenidas sean. Por otro lado muchas propuestas que pretenden enseñar a pensar no nos dicen como de hecho provocan mágicamente un cambio en las estructuras cognitivas, esas ansiadas síntesis móviles que postulan desde paradigmas que si los analizáramos un poco veríamos que son incompatibles con la filosofía en cuanto piensan al hombre como simple procesador de datos.
Publicar un comentario en la entrada