No sé si debemos considerarnos de enhorabuena o por el contrario estamos en vísperas de lamentar una nueva ocasión perdida. Las propuestas del PP y del ministro Gabilondo [ uno pidiendo la sustitución de 4º de ESO por un curso optativo: 1º de Bachiller o 1º de FP, el otro proponiendo modificar el actual 4º de ESO para convertirlo en un curso con “dos perfiles” uno orientado a la FP y otro al Bachillerato] suponen el reconocimiento del fracaso del sistema de reforma diseñado a finales de los 80, que culminó con la Logse y pretendía un camino común único para todos los alumnos de secundaria, camino que en todo caso debería adaptarse a la diversidad individual. El fracaso de este proyecto ha sido una realidad incontrovertible, fracaso escolar, gran número de alumnos que acaban la escolaridad a los 16 años sin ninguna titulación y nula capacitación profesional, problemas de disciplina, segregación encubierta en grupos por niveles de conocimiento y disciplina –que no resolvían ningún problema- y por último la aparición de programas especiales como los PCPI y “aula abierta”, con los que se intentaba paliar el problema. Ahora, las propuestas de ambos grupos son un signo de reconocimiento manifiesto de tal fracaso. Parece que deberíamos felicitarnos por el acuerdo: ambos parecen coincidir en que nuestro sistema educativo debe proponer diferentes vías de formación en consideración a los diferentes intereses y diferentes talentos de los alumnos. Podríamos felicitarnos a pesar de la inaudita tardanza para llegar a esta conclusión; la inhibición del PP en los años que detentó el gobierno, pues solo al final del segundo mandato la LOCE proponía unos itinerarios comparables a las propuestas actuales, sin embargo está ley no llegó a hacerse realidad, la LOE quiso refrendar la Logse en huida hacia delante y haciendo oídos sordos a una realidad manifiesta. Todos los parámetros educativos confirmaban la gravedad del asunto, pero solo la crisis económica ha obligado a reconocerlo; la crisis económica nos ha recordado la importancia de la formación profesional, nos ha mostrado la insensatez de mantener a un gran número de jóvenes en un sistema educativo inoperante que no les ofrece una capacitación real y útil para desempeñarse en la vida, nos ha mostrado la insensatez de un país que ha tomado la educación como un juego donde poner en práctica las ocurrencias del primer iluminado con pretensiones salvíficas.
Sin embargo no estamos por el entusiasmo, y en rigor estamos por el desencanto, porque ambas propuestas nos parecen insuficientes. Pueden quizá (estaría por ver) maquillar un poquito el nivel de bachillerato y aliviar los grises tiempos que se avecinaban para la universidad. Pero no solucionarán el problema más real y acuciante, el problema del verdadero fracaso escolar: el de esos jóvenes para los que la escuela actual no ofrece formación ni capacitación para un desempeño profesional, sin el cual toda esa educación en valores –humanos, democráticos, emocionales…- que se pregona no es más que palabrería, y autocomplacencia (no queremos utilizar términos como autoengaño y fraude) Ese problema no se resuelve con una diferenciación de itinerarios a los quince años, a esa edad el mal está hecho. Hay que afrontar el problema en la raíz: la educación común generalista debe quedar reducida a la escuela primaria (infancia). En la escuela secundaria (adolescencia) debe estar presente desde el primer momento la capacitación para el mundo laboral, debe atenderse a las diferencias de talento y de intereses y ofrecer la diversidad de itinerarios acordes a éstos. Sin estos mínimos solo hay engatusamiento…y capotazos de distracción.
Aquejado de un ataque de fiebre optimista había pensado que quizá sumando las propuestas de ambos partidos podía salir algo medio decente: sustitución de 4 de Eso por el 1º de Bachiller o 1º de FP. Y conversión del actual 3º de ESO en un curso con dos “perfiles”, orientados a Bachiller o FP. Pero sería una nueva prórroga al desastre y una nueva ocasión perdida. Ese curso orientativo debe ser 2º de ESO. Y a partir de los catorce años se deben ofrecer Bachiller y FP en dos ciclos de dos años, elemental y superior. Además de los programas especiales como PCPI y similares.
Desde hace algún tiempo venimos tratando aquí lo que considerábamos dogmas de la pedagogía oficial: ciertas ideas con estatus de intocables dentro del ámbito docente. Y que por intocables han servido para alimentar un gran fraude. Pero creo que la más perniciosa de todas ellas no la hemos tratado aún directamente, aunque sí de forma “transversal” pues está presente como argamasa en el resto de dogmas, se trata del dogma de la motivación. La motivación es el concepto omnipresente en toda literatura educativa, en toda discusión y en toda ceremonia del sistema educativo español en las dos últimas décadas. En la teoría pedagógica la motivación puede tener consideraciones diversas, tiene sus defensores dogmáticos, pero también sus críticos: aquellos que limitan su valor. Es su uso dogmático – el que no examina sus fuentes, ni sus condiciones, ni sobretodo sus límites- lo que aquí rechazamos. Para nosotros la motivación es un factor secundario, y no puede ser el centro desde el que se articule la educación; un sistema educativo que quiera fundarse sobre la motivación está condenado inexorablemente al fracaso. La falta de motivación se esgrime como causa principal del fracaso escolar, y con cierta ingenuidad –no exenta de su pizca de maldad- se prescribe eliminar aquella para eliminar éste; los niños y adolescentes no están motivados, y por tanto se aburren, no prestan atención, ni trabajan con energía, aparecen los conflictos de disciplina y viene el fracaso escolar… en cambio si los niños estuviesen motivados, estarían divertidos en el colegio, atentos, trabajarían con gusto enérgico y en armonía… El diagnóstico está hecho, y la medicina recetada. Solo queda... ponerle el cascabel al gato. ¿Y quién se lo ha de poner? Pues está clarísimo, aquellos a quienes le corresponde: los profesores. Rigurosa lógica, rigurosa tautología. ¿Y los padres?, bueno, los padres también tienen que arrimar el hombro un poquito [perdón, implicarse], y cooperar junto al resto de lacomunidad educativa, desde posiciones comunitarias y democráticas, -cuando no más democráticas- y desde normas al servicio de la prevención. Sí, todos juntos a motivar al infante. Y el infante, que se huele la trama –porque de tonto no tiene un pelo, sobreestimulado como está desde la cuna- se despatarra en su pupitre, echa los hombros hacia atrás, se despereza lentamente, y le dice con un cierto aire entre displicente y fastidiado al profesor: motíveme.
¿Se imaginan el resultado?
Hay otra forma de entender la educación en la que la escuela no se percibe como una actividad más junto a muchas otras posibles [por ejemplo la excursión Terra Mítica del fin de semana], en la que se concibe la educación como una necesidad para que el niño se convierta en hombre capaz. Esta concepción no se funda en la motivación, en el deseo, sino en la conciencia de necesidad. Y se entiende que el deseo nace de la necesidad.
Yo he sido educado en las letras desde mi infancia, y como se me persuadía de que, por medio de ellas, se podía adquirir un conocimiento claro y seguro de lo que es útil para la vida, tenía un extremado deseo de aprenderlas.
René Descartes.
PS. En este momento alguien me susurra a la oreja que el humanismo ha muerto.
Soy memoria de hombre; Luego, nada. Divinas, La sombra y la luz siguen Con la tierra que gira.
Luis Cernuda.
La vida es, sin duda, cíclica, marcados como estamos por nuestros giros cotidianos sobre el propio centro y por los viajes anuales alrededor de nuestra familiar estrella… pero entre los microbios estelares dedicados al mutuo avasallamiento llamados hombres, existe una variedad especialmente aquejada de circularidad: los profesores. Y entre éstos, son quizá los profesores de historia de la filosofía quienes la padecen en grado superlativo. Es mi caso. El invierno se ha convertido para mí en un época oscura, barroca, enmascarada, de campos embarrados y donde bajo la nieve y el hielo pueden encontrarse los cuerpos descompuestos de cadáveres ajusticiados en trifulcas religiosas o en guerras de fronteras y sucesiones, y en cuyas calles nocturnas uno teme encontrarse con algún puñal embozado... los meses de marzo y abril traen la luz y el viento fresco y revitalizador de los mares del norte, y mayo la furia, la aniquilación y el ímpetu creador de la vida…y llegará septiembre ¿Brilla Jonia?.
Nuestra vida es cíclica pero no es mera repetición, sino espiral creadora, pues nada ocurre dos veces. Como dice nuestra querida Wislawa Szymborska : En esta escuela del mundo/ni siendo malos alumnos/repetiremos un año,/un invierno, un verano.
PS. Ha comenzado 2010 y manda la tradición manifestar los mejores deseos para el año entrante. Yo quería recordarles un acontecimiento pasado: el nacimiento hace unos meses de un nuevo blog, Deseducativos, un blog de profesores preocupados por el estado actual del sistema de enseñanza español y que pretende ser un lugar de encuentro y de acción para ayudar a renovarlo.
Uno de los poetas preferidos de los autores de este blog es, sin duda, José Hierro. Sin embargo no hemos traido apenas poemas suyos por aquí. A lo más jóvenes quizá no les suene mucho, pero las vacaciones de invierno pueden ser un buen momento para empezar a conocerlo, y desde aquí os animamos a ello.
Nos han abandonado en medio del camino. Entre la luz íbamos ciegos. Somos aves de paso, nubes altas de estío, vagabundos eternos. Mala gente que pasa cantando por los campos. Aunque el camino es áspero y son duros los tiempos, cantamos con el alma. Y no hay un hombre solo que comprenda la viva razón del canto nuestro.
Vivimos y morimos muertes y vidas de otros. Sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos. Su hondo grito nos pide que muramos un poco, como murieron todos ellos, que vivamos deprisa, quemando locamente la vida que ellos no vivieron.
Ríos furiosos, ríos turbios, ríos veloces, (Pero nadie nos mide lo hondo, sino lo estrecho.) Mordemos las orillas, derribamos los puentes. Dicen que vamos ciegos.
Pero vivimos. Llevan nuestras aguas la esencia de las muertes y vidas de vivos y de muertos. Ya veis si es bien alegre saber a ciencia cierta que hemos nacido para esto.
No lo digo yo, es la tradición filosófica, desde Platón y Aristóteles hasta Russell y Wittgenstein, la que se empeña en recordarnos la importancia de la lógica para la investigación filosófica. No se entiende la filosofía ni a los filósofos sin lógica. Sin embargo, a pesar de ese carácter propedéutico de la lógica, que ya señaló Kant, hay muy poco material para la filosofía de 1º de bachiller, que es, precisamente, un curso introductorio.
De momento yo propongo unos vídeos que he grabado en los que trato de forma muy general y esquemática algunas cuestiones básicas del cálculo de la lógica proposicional. Los vídeos los he hecho sobre todo para aprender a usar el medio. Dado que es mi primera incursión en el 'vídeo educativo', no espere nadie de mí grandes proezas como realizador. El resultado puede ser interesante para aquellos alumnos que deseen repasar las reglas básicas para preparar alguna recuperación... En todo caso espero mejorar con el tiempo. Se trata de seis vídeos que tratan, respectivamente: las proposiciones atómicas y moleculares, la formalización, las reglas de la conjunción, las reglas del condicional, las reglas de la disyunción y las reglas de la negación. (Desde el canal de antesdelascenizas en Youtube los vídeos pueden verse en alta calidad)
Proposiciones atómicas y moleculares
Formalización
Reglas de la conjunción
Reglas del condicional
Reglas de la disyunción
Reglas de la negación
Los vídeos están hechos a partir de el siguiente PowerPoint:
Desde Repaso de lengua se nos invita a unirnos a una conmemoración; hoy se cumplen 80 años del acto de homenaje a Luis de Góngora, un acontecimiento que se considera hito fundacional de la Generación del 27. Se nos invita a sumarnos con la elección de un poema; nosotros, sin embargo, lo haremos recordando un antiguo post que versaba acerca del quehacer poético. Recogíamos allí este fragmento de una conferencia de Luis Cernuda:
1.
El instinto poético se despertó en mí gracias a la percepción más aguda de la realidad, experimentando, con un eco más hondo, la hermosura y la atracción del mundo circundante. Su efecto era, como en cierto modo ocurre con el deseo que provoca el amor, la exigencia, dolorosa a fuerza de intensidad, de salir de sí mismo, anegándome en aquel vasto cuerpo de la creación. Y lo que hacía aún más agónico aquel deseo era el reconocimiento tácito de su imposible satisfacción. A partir de entonces comencé a distinguir una corriente simultánea y opuesta dentro de mí, hacia la realidad y contra la realidad, de atracción y de hostilidad hacia lo real. El deseo me llevaba hacia la realidad que se ofrecía ante mis ojos como si sólo con su posesión pudiera alcanzar certeza sobre mi propia vida. Mas como esta posesión jamás la he alcanzado sino de modo precario, de ahí la corriente contraria, de hostilidad ante el irónico atractivo de la realidad . Puesto que, según parece, esta es la experiencia de alguno filósofos y poetas que admiro, con ellos concluyo que la realidad exterior es un espejismo y lo único cierto mi propio deseo de poseerla. Así pues, la esencia del problema poético, a mi entender, la constituye el conflicto entre realidad y deseo, entre apariencia y verdad...
Luis Cernuda. Palabras antes de una lectura. 1935 .
Husmeando por menéame encontré el otro día la noticia de un profesor del Reino Unido que para 'ser guay' tuvo la ocurrencia de quedarse medio en bolas delante de los alumnos. Los alumnos, por supuesto, lo celebran con regocijo, y alguno decidió inmortalizar la hazaña con su móvil. Y a partir de ahí, un par de clics y a Youtube. El profe 'guay' queda despedido. Mola. Pero vean, vean, el inefable vídeo:
Traigo este vídeo tan feo a colación de uno de uno de esos debates que con relativa frecuencia se da en los centros educativos. Se trata del cansino 'móvil sí, móvil no'. De vez en cuando la cosa se sale de madre y alguien propone la 'solución final': nada de móviles en el instituto, prohibida su entrada, y muerto el perro, se acabó la rabia. En este sentido el vídeo que propongo debería ser objeto de estudio y análisis obligatorio en todas las facultades de educación y, por supuesto, en el lamentable máster pedagógico de nueva factura.
En mi interpretación, el profesor que se queda en bolas para ser 'guay' es toda una metáfora del sistema educativo español. La incompetencia del profesor británico queda expuesta gracias a un vídeo realizado por uno de los alumnos. Sin duda la intención del alumno que lo graba no es que despidan al profesor, muy al contrario: puede que esté encantado con sus métodos. Sin embargo, de un modo involuntario, su vídeo se convierte en un testimonio de la negligencia del profesor y permite expulsarlo. ¿Qué pensarían ustedes si en vez de despedir al profesor se expulsara al alumno que grabó el vídeo? ¿Y si se propusiera prohibir la entrada de móviles en el centro alegando que incitan a los profesores a quedarse en bolas? En estos casos, aun aceptando que al alumno no debería haber grabado nada, pensaríamos que los responsables son cómplices de la ineptitud del profesor y que quieren ocultar la suya propia.
Pues eso es precisamente lo que ocurre en los centros españoles: los profesores y el sistema educativo en su conjunto estamos en bolas, y hay multitud de vídeos que lo demuestran. Sin embargo, en vez de hacer algo con el sistema, se carga contra los móviles y sus inconscientes usuarios, como si éstos fueran la causa última de todas las bellaquerías grabadas.
A título personal, jamás he tenido problema alguno derivado de un móvil en clase. A veces ha sonado alguno, el alumno se ha apurado un poco y lo ha apagado. Ya está. Lo mismo que cuando me suena a mí. Y si alguno se ha empeñado en hacer el tonto, pues un parte y a otra cosa, igual que cuando molestan con una pelota o un pito. Por eso me extraña que la mayoría vea en el móvil prácticamente la causa de todos los males. Creo que se trata de una especie de miopía contagiosa que no permite pasar del mensajero al mensaje.
Pero lo cierto es que todos esos vídeos que corren por ahí y que nos escandalizan sólo vienen a poner de manifiesto que estamos en bolas. Cargar contra tales vídeos sólo beneficia a aquéllos que tienen la responsabilidad de que permanezcamos así; y apunten lo alto que quieran. Gracias a todos esos vídeos sabemos:
1) Que los profesores estamos en bolas ante el alumnado.
Esto lo vemos en multitud de vídeos donde de un modo u otro, los alumnos insultan, vejan o maltratan a su profesor. El sistema educativo, para ser 'guay' nos ha privado de las herramientas para hacer valer nuestra autoridad como profesores. Esos vídeos son el testimonio de lo que tienen que soportar los profesores y a menudo con la seguridad de que no encontrarán apoyo ni en la administración ni en sus propios compañeros. Son esos vídeos la única prueba de que estamos en bolas. Si no existieran, los responsables dirían que todo funciona: miles de papeles lo prueban.
2) Que los alumnos están en bolas frente a otros alumnos
Hay otro 'género' en el que ciertos energúmenos se ceban con los más débiles. Los agresores negarían hasta la saciedad los hechos si no hubieran sido tan gilipollas de grabarlos. La misma administración lo negaría de faltar dicha evidencia, e incluso en algún caso, ha sido el centro el que negaba sistemáticamente los hechos. Para ser 'guay' el sistema ha inventado mediaciones, convivencias, educación en valores, prevención frente a sanción y buenrrollismo con el malo. Pero ahí está el vídeo escupiéndonos a la cara el resultado de toda esa morralla legislativa que configura nuestro sistema educativo.
3) Que estamos en bolas ante las nuevas tecnologías
Estoy convencido de que en muchas ocasiones la fobia a los móviles sólo tiene su origen en la incomprensión que determinados profesores tienen de las nuevas tecnologías. La administración se gasta la pasta con cosas espectaculares y 'guays' como pizarras digitales o portátiles a gogó. En los propios currículums siempre hay algún apartado sobre las TIC y no paran de ofrecerse cursos y cursos para profesores. Pero lo cierto es que en la mayoría de centros no hay equipos informáticos decentes ni siquiera para los profesores, que las aulas están diseñadas para impedir cualquier uso razonable de las nuevas tecnologías y que si uno quiere que algo funcione, tiene que usar su propio equipo, pues los del centro suelen estar obsoletos. Y todo lo que se dice en los currículums sobre TIC.... nada, los alumnos prácticamente no saben enviar un correo electrónico, no ven en el ordenador más que un medio para decir paridas en el tuenti y por supuesto cualquier noción sobre programación es autodidacta. Respecto a los cursos para profesores, tendrán suerte si se apuntan a uno en el que se aprenda algo más que a cortar y pegar. El caso es que tras toda la cháchara, nos ponen un móvil delante y nos quedamos en bolas sin saber qué hacer y en vez de ver una potente herramienta educativa, nos parece cosa de brujas, de manera que a la hoguera con él.
4) Que los alumnos acaban su educación en bolas
El sistema, para ser 'guay', ha ido eliminando, descafeinando, degenerando y 'optativizando' todas aquellas materias que durante siglos han educado a la humanidad tanto ética como estéticamente. Por otra parte, la exigencia y el esfuerzo, como no son 'guays', se sustituyen por tutorías, técnicas de estudio y qué malo este profe que sabrá mucho pero no sabe enseñar. Al final esos vídeos no son sino un producto en el que se expresa objetivamente el nivel ético y estético de nuestros alumnos, que acaban su educación y están en bolas porque no saben hacer la 'o' con un canuto.
A continuación les enlazo un documento que pretende ser una argumentación contra la prohibición total de los móviles que pongo a disposición de quien necesite usarla.
“La práctica auto-reflexiva debe convertirse en un crisol socio-pedagógico indisociable del aprendizaje cotidiano”
¿Y esta otra?
“La utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación debe entenderse como un crisol didáctico-semántico inseparable del proyecto de estudio autónomo de los alumnos”
¡Pues no se quede atrás y pase a generar sus propias verdades neo-pedagógicas definitivas! ¡el espaldarazo definitivo en su carrera profesional! ¡asombre en cursos, cursillos, claustros, reuniones y convivencias!
El otro día citábamos un texto de Platón en el que Sócrates describe un barco en el que los marineros se amotinan contra el capitán, ignorantes de que es necesario cierto 'arte' para gobernar el barco. De pequeño siempre me han dicho que la ignorancia es muy atrevida; y tanto que lo es: esos marineros, ignorantes del valor de los enrevesados cálculos de su patrón, deciden que el tal es un charlatán, y que dos manos fuertes y un estómago lleno de ron bastan, de modo que ese día los tiburones comen caliente.
Ayer también citábamos un artículo de Javier Marías, escandalizándose no ya de la ignorancia de una Miss, sino de la complicidad con la que el propio sistema educativo fomenta que ciertos conocimientos sean considerados 'irrelevantes'.
Quién de nosotros no se ha encontrado nunca con el típico 'y eso para qué vale'. Lo peor no es cuando viene de los alumnos, porque es normal y hasta bueno que lo pregunten. Lo peor es cuando procede de compañeros profesores, lo que cada vez es más frecuente. Parece que al final los marineros se van haciendo con el gobernalle...
El vídeo es un fragmento de una entrevista a Gustavo Bueno en la que habla sobre los presocráticos. Las palabras que dedica a aquéllos que cuestionan la pertinencia de su estudio son duras, pero porque son verdades como puños y sirven no sólo para los presocráticos, sino para todo lo demás. De hecho dudo de que en la actualidad haya alguna disciplina que no esté amenazada por sus propios marineros.
En El País Semanal de hoy Javier Marías reflexiona acerca de la educación a partir de una anécdota: una aspirante a Miss, al ser preguntada por la fecha del descubrimiento de América por Colón, respondió: 1780, y cuando, por ello, en un programa de TV algunos periodistas intentaron mofarse de ella, respondió ufana: “es irrelevante saber eso”.
“Es irrelevante saber eso". En cierto sentido no le falta razón a la candidata a "Reina", porque lo mismo opinaron, a buen seguro, cuantos profesores tuvo en su vida y los responsables de Educación -gubernamentales y autonómicos- de las últimas dos o tres décadas, que han hecho todo lo posible por convertir a España en una sociedad de iletrados, de ignorantes ufanos de su ignorancia, de primitivos duchos en tecnología; así como un buen número de progenitores, que se han dedicado a exigir a los docentes que enseñen a sus vástagos "cosas prácticas", que les sirvan para ganarse la vida en el futuro, y no pierdan el tiempo con lo "irrelevante". ¿Sirve de algo el latín, una lengua cadáver? ¿Sirven las matemáticas, cuando tenemos calculadoras que nos dan el resultado de cualquier operación en el acto? ¿Sirven la gramática, la sintaxis y la ortografía, si da lo mismo cómo se hable y se escriba? ¿Sirve conocer la historia, si basta con buscar en Internet para averiguar al instante quién fue tal personaje o qué pasó tal año? ¿Sirve la geografía, si cogemos aviones que nos trasladan a cualquier sitio en unas horas y nos trae sin cuidado el trayecto? ¿Sirve algo de algo? ¿Y qué es, pues, "lo práctico"? Tal vez sólo aprender a manejar el ordenador y la calculadora. En realidad, ¿para qué es necesario ir a la escuela? ¿Para tener una idea del mundo, del pasado de la humanidad, de la historia del arte y de las religiones, de la evolución de las ciencias, de nuestra anatomía, de los textos que se han escrito, de la multiplicación y la división y la suma y la resta, del círculo y el triángulo? Nada de eso es "práctico" ni ayuda a ganarse la vida, no digamos a ser Reina Hispanoamericana. Y sin embargo ...”
(Habla Sócrates con Adimanto tras afirmar Adimanto que los que se dedican demasiado a la filosofía se vuelven inútiles y completamente inaptos para la vida práctica):
"[...] Figúrate que en una nave o en varias ocurre algo así como lo que voy a decirte: hay un patrón más corpulento y fuerte que todos los demás de la nave, pero un poco sordo, otro tanto corto de vista y con conocimientos náuticos parejos de su vista y de su oído; los marineros están en reyerta unos con otros por llevar el timón, creyendo cada uno de ellos que debe regirlo, sin haber aprendido jamás el arte del timonel ni poder señalar quién fue su maestro ni el tiempo en que lo estudió, antes bien, aseguran que no es cosa de estudio y, lo que es más, se muestran dispuestos a hacer pedazos al que diga que lo es. Estos tales rodean al patrón instándole y empeñándose por todos los medio en que les entregue el timón; y sucede que si no le persuaden, sino que más bien hace caso de otros, les dan muerte a éstos o les echan por la borda, dejan impedido al honrado patrón con mandrágora, con vino o por cualquier otro medio y se ponen a mandar en la nave apoderándose de lo que en ella hay. Y así, bebiendo y banqueteando, navegan como es natural que lo hagan tales gentes, y sobre ello, llaman hombre de mar y buen piloto y entendido en la náutica a todo aquel que se da arte a ayudarles en tomar el mando por medio de la persuasión o fuerza hecha al patrón, y censuran como inútil al que no lo hace; y no entienden tampoco que el buen piloto tienen necesidad de preocuparse del tiempo, de las estaciones, del cielo, de los astros, de los vientos y de todo aquello que atañe al arte, si ha de ser en realidad jefe de la nave. Y en cuanto al modo de regirla, quieran los otros o no, no piensan que sea posible aprenderlo ni como ciencia ni como práctica, ni por lo tanto el arte del pilotaje. Al suceder semejantes cosas en la nave, ¿no piensas que el verdadero piloto será llamado un miracielos, un charlatán, un inútil por los que navegan en naves dispuestas de ese modo?"
PLATÓN: República, 488a-489a
"Pues bien, quien pertenece a este pequeño grupo y ha gustado la dulzura y felicidad de un bien semejante, y ve, en cambio, con suficiente claridad que la multitud está loca y que nadie o casi nadie hace nada juicioso en política y que no hay ningún aliado con el cual pueda uno acudir en defensa de la justicia sin exponerse por ello a morir antes de haber prestado ningún servicio a la ciudad ni a sus amigos, con muerte inútil para sí mismo y para los demás, como la de un hombre que, caído entre bestias feroces, se negara a participar en sus fechorías sin ser capaz tampoco de defenderse contra los furores de todas ellas... Y como se da cuenta de todo esto, permanece quieto y no se dedica más que a sus cosas, como quien, sorprendido por un temporal se arrima aun paredón para resguardarse de la lluvia y polvareda arrastradas por el viento; y contemplando la iniquidad que a todos contamina, se da por satisfecho si puede él pasar limpio de injusticia e impiedad por esta vida de aquí abajo y salir de ella tranquilo y alegre, lleno de bellas esperanzas."
Ayer fue Platón, de la mano de Adrados; hoy su ilustre maestro: Sócrates, el hombre más justo de Atenas a juicio de su discípulo y el más sabio, según el Oráculo, porque sabía que no sabía. Frente a aquéllos que piensan que la filosofía consiste en decir cosas y tener opiniones sobre todo y, como tanto gusta al alumnado LOE, defenderlas no por verdaderas, sino por opiniones, Sócrates es un ejemplo del verdadero espíritu filosófico: Sócrates no cree, Sócrates busca, inquiere, discute, critica y no respeta las opiniones; las ridiculiza y las reduce al absurdo como quien arruga un papel Albal. Por supuesto estas cosas no salen gratis, y Sócrates tuvo que vérselas ante un tribunal, acusado de impiedad y de corromper a la juventud (la enseñanza de la filosofía, siempre clandestina).
En el vídeo asistimos al juicio de Sócrates, que nos es bien conocido por la Apología de Sócrates escrita por Platón. Se trata de un curioso fragmento de la película 'El mundo de Sofía' basada en el conocido libro homónimo. El montaje resulta divertido. Qué cosas.
Tras el vino y las rosas con que comenzábamos la evaluación, vienen por fin el ruido y la furia y no sólo por los temidos accesos de fiebre. El caso es que a unos por placer y a otros para ayudarles a preparar algún tedioso examen, les aconsejo la audición de una hermosa conferencia de Francisco Rodríguez Adradossobre la República de Platón. Los que la oigan por gusto no se sentirán defraudados pues el profesor Adrados analiza con belleza, acierto y erudición uno de los textos más hermosos de la historia de la filosofía. Los que tengan examen, pueden guardar el archivo en su ipod y escucharlo por ahí, o mientras duermen y quizá el sugestivo pensamiento de Platón les sugiera algún sueño (lúcido por necesidad) en el que salen de una siniestra caverna...
Aprovecho para agradecer a Adolfo el link a la web de la Fundación Juan March, que tiene una apartado en el que se guardan las conferencias pronunciadas allí desde 1975.
Desde AQUÍ se puede oír y descargar la conferencia de Adrados sobre la República.
A mano amada, cuando la noche impone su costumbre de insomnio y convierte cada minuto en el aniversario de todos los sucesos de una vida;
allí, en la esquina más negra del desamparo, donde el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde, otros apoyan en mi espalda el alma blanca de un lejano sueño, y con voz inaudible, con implacables labios silenciosos, ¡el olvido o la vida!, me reclaman.
Reconozco los rostros. No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver y siento que me apuñalan fría, justamente, con ese hierro viejo: la memoria.
Hace algunos posts, nos hacíamos eco, con susto y desmayo, de la nueva optativa que sustituye a la psicología en la Comunidad Valenciana: la psicopedagogía. Al final, no hay mal que por bien no venga, y creo que puede quedar una asignatura decente. Les dejo la programación que voy a usar por si a alguien le facilita las cosas. Creo que se adecua perfectamente al currículo oficial y sin embargo consigue evitar la banalidad del mismo. En fin, lo que hay que hacer...
La difusión del escrito de Ricardo Moreno, “No es verdad que no sea verdad”, ha dado lugar a un buen número de artículos y comentarios que nos complace recoger aquí,por si algún lector distraído no conociese alguno de ellos y también para animar a otros al debate, ya sea en la forma de nuevos posts, o en comentarios a éstos.
La pedagogía ha abierto un campo paralelo de promoción académica para gente sin una profundización en una materia específica. A través de la pedagogía, en el mundo de la Educación han entrado y con influencia unas personas a las que se podría llamar "anti-educadores". Ya que los pedagogos no tienen una materia propia, tienen tendencia a socavar la importancia de todo conocimiento específico de materia, sobre todo lanzando la idea de que sería posible aprender a aprender sin aprender nada específico. En mis momentos de pesimismo me pregunto si estas modas no van a acabar con la civilización occidental tal como la hemos conocido, basada en el humanismo, el racionalismo y la ciencia, porque estos valores han sido trasmitidos a través de la Educación y esta transmisión funciona ahora menos bien.
Hace unos meses apareció un manifiesto que circula por ahí bajo el título NO ES VERDAD. Supongo a los lectores al corriente del contenido de dicho manifiesto, pero por si todavía hay algún afortunado que lo desconozca, baste decir que el manifiesto viene a negar que el modelo pedagógico de la LOGSE sea la causa de la actual crisis educativa. El diagnóstico del manifiesto es que las cosas van mal porque el ideario de la LOGSE no ha podido aplicarse en profundidad. La causa del deterioro de la educación es, según éstos, que se sigue imponiendo un modelo tradicional y autoritario de enseñanza basado en la transmisión unilateral (¡unilateral!) de contenidos (¡Anatema!), entre otras cosas porque el profesorado carece de (pereza me da escribirlo) la-formación-pedagógica-adecuada.
Cuando leí el manifiesto por primera vez me pareció bastante cínico y en ocasiones inconsistente y recuerdo que eché unas risas con un amigo ante una deliciosa paella montaraz.
Tras el regocijo inicial uno se da cuenta de que los del manifiesto van en serio y que no pararán hasta que se carguen la educación. Y al parecer no soy yo el único ni el más tonto de los que sospechan eso.
Afortunadamente Ricardo Moreno, autor del Panfleto Antipedagógico, ha escrito, con el sentido común que le caracteriza, un comentario al manifiesto, poniendo de relieve cada una de sus contradicciones, inexactitudes, y despropósitos. Les recomiendo encarecidamente su lectura, y tal vez no venga mal colgarlo en alguna sala de profesores...
Un buen día de otoño el filósofo Auguste Comte conoció a Clotilde de Vaux y tal fue el influjo que esta mujer ejerció sobre él que incluso uno de sus más enérgicos lectores, John Stuart Mill, consideró que a partir de ese momento había un Comte bueno y un Comte malo. Y el malo era el de Clotilde. No quiero inquietarles a ustedes, pero quizá la influencia de esta dama se extienda hasta nuestros días. Quizá también nos ha hecho peores a nosotros o por lo menos más tontos.
Casi me parecería hermosa, si no adivinara en su rostro “marcado por la desgracia”, como decía Comte, cierto aire bobalicón. Escribía la criatura novelitas ñoñas y hasta unos poemas que recopiló bajo el título Pensamientos de una flor, lo que confirma mis sospechas, y conste que me sabe mal hablar así de los muertos.
Ambos habían estado casados anteriormente y ambos fueron abandonados por sus respectivos cónyuges. El marido de ella huyó agobiado por las deudas y la dejó sola y sin marido –con los tiempos que corrían- aunque todavía joven (conoció a Comte con 30 abriles). Yo diría, sin embargo, que él estaba peor; al parecer, su mujer, una tal Carolina Massin, tenía algún lío por ahí y probablemente tampoco estaba por la labor de aguantar las extravagancias de Comte, que entre genialidad y genialidad, tenía algún que otro acceso de locura. Desde luego las locuras de Comte no pasaban desapercibidas: con 28 años, el precoz filósofo no pudo terminar de impartir en su casa, ante una selecta audiencia, el que sería su Curso de filosofía positiva porque tuvo que ser ingresado en un psiquiátrico, del que salió blandiendo un papelito firmado por el famoso Dr. Esquirol, que decía que todavía no estaba curado (ignoro si llevaba también un embudo en la cabeza). Al poco intentó suicidarse tirándose desde un puente al río Sena, como debe ser, pero le salvó la vida un guardia que pasaba por allí. Lo del suicidio picaría, pero que encima sobreviviera colmaría el vaso, de modo que Carolina dijo que ya estaba bien y se fue con algún Monsieur. Tres años después, Comte conoció a Clotilde, y donde yo veo papanatismo, Comte veía benevolencia. Así es el amor.
No duró mucho. En apenas un año Clotilde murió tuberculosa en los brazos de su amado. Decía Comte que uno se puede cansar de pensar y de actuar, pero nunca se cansa de amar, y Comte amaría a Clotilde siempre, sin descanso, desproporcionadamente.
En la imagen vemos a Comte arrodillado frente al cadáver de Clotilde. A partir de ese momento no volvió a ser el mismo. Con lo que él había sido...
Comte es conocido por ser el fundador del positivismo, según el cual la ciencia ‘positiva’ es la única forma de comprender correctamente la realidad. La ciencia positiva se opone a la teología y a la metafísica, a las que considera formas de pensar inferiores. De hecho Comte pensaba que la humanidad había progresado a través de tres estados: el teológico primero, basado en la creencia en dioses y seres fantásticos; luego el estado metafísico, que sustituye a los dioses por entidades abstractas como causas finales, fuerzas, etc; y por último el estado positivo, en el que todo se basaría en los hechos observables, mondos y lirondos. Este estado positivo, en el que domina la ciencia sobre la teología y la metafísica, está por llegar, pues en ese momento, piensa Comte, lo que domina es la metafísica, de ahí el caos que –valga el oxímoron- reina en la sociedad.
Sólo cuando haya un estudio científico de la sociedad, se podrá organizar ésta con la seguridad y la precisión con la que un ingeniero construye un puente. El primer hecho que el físico social o sociólogo científico descubrirá es que el ser humano no es nada considerado individualmente, sino que sólo se entiende en relación con sus congéneres. El descubrimiento de la necesidad de todos esos vínculos sociales hará despertar en los hombres el altruismo necesario para mantener el orden. Pero para poder alcanzar el estado positivo es necesario extender la enseñanza de la ciencia positiva a todos los hombres, pero especialmente a los proletarios. La razón es que a los teólogos y a los metafísicos ya no se les puede enseñar ciencia porque están tan corrompidos intelectualmente que ya no hay quien les enseñe nada sin que protesten, especialmente los metafísicos, más aficionados a discutir. Los proletarios, sin embargo, son una tabula rasa, así que ciencia con ellos. Matemáticas primero, luego astronomía, física, química, biología y al final, sociología; así comprenderán científicamente, que no pueden hacer lo que les dé la gana, y no por la gloria de Dios, ni por el destino, sino por el bien de la Humanidad, que es el suyo.
Tras la muerte de la boba Clotilde, fascinado por la abnegación, el candor y la ‘benevolencia’ de su amada, tuvo una iluminación. En realidad se discute si la influencia de la boba ésta supuso una ruptura con lo anterior o sólo sacó la basura que ya había ahí implícita. Habrá que pensarlo. El caso era que Comte consideró que no era suficiente la ciencia para despertar el altruismo que por fin fundiría a toda la humanidad en un tierno abrazo. Era necesario algo más: el amor, el amor al prójimo, a sí mismo, a la Humanidad. Pero el amor no es una ecuación. ¿Cómo desatar ese amor universal, único fundamento de una sociedad pacífica? Hace falta algo más que ciencia, se necesita una religión. Pero tiene que ser una religión nueva, no basada en la teología ni en la metafísica, que no paran de malmeter, sino en la ciencia, que es objetiva y se acabó. Será una religión sin Dios, una religión de la Humanidad, el nuevo ‘Gran Ser’.
Lo de la religión no va en broma y Comte escribe hasta un catecismo positivista. Habrá templos dedicados a la Humanidad, habrá misas positivistas, santos positivistas (Galileo, Descartes y gente así, que está muy bien), rituales positivistas, sacramentos positivistas, oraciones positivistas, etc. Los proletarios serán los nuevos feligreses y a las mujeres les está reservado un importante rol. Se conoce que la boba Clotilde, que creía que ‘no hay placer mayor que la abnegación’, le hizo descubrir a Comte en el género femenino una dimensión esencialmente sentimental; la madre, la esposa, la hija, son figuras entregadas al cuidado del hijo, del esposo y del padre, y ese cuidado, basado en el amor, sin mediación intelectual, es el fundamento del progreso ordenado de la Humanidad. Por ello las mujeres serán las intermediarias entre el ‘Gran Ser’ (la Humanidad) y el individuo, serán las sacerdotisas positivistas, sin las cuales los hombres serían condenados a la soledad y la guerra dejándolo todo perdido de silogismos vacuos. Y Santa Clotilde será venerada como una Virgen.
La gente sensata, como Stuart Mill, abandonaron aquí a Comte y se quedaron con la simple defensa de la ciencia, sin pasar a mayores. Pero como siempre hay un roto para un descosido, hubo quien secundó las ideas religiosas de Comte y todavía hoy hay por ahí alguna Iglesia de la Humanidad como la de la foto, que está en Brasil, cuya bandera, por cierto, también es de inspiración positivista.
“El amor por principio, el orden por base y el progreso por fin” ese era el lema de la religión de la humanidad, adornando el templo, y los pilares de la humanidad en las escaleras. Pero la procesión va por dentro… y si no vean la capilla de la Humanidad que hay en París:
El detalle del altar. ¿Adivinan quién es?
Y esto es el calendario con todos los santos-sabios (creo adivinar a Descartes en el centro):
Y si visitan ustedes esta página web, podrán ver estampitas como ésta, en la que podemos observar a Comte descubriendo la Ley de los tres estados:
Afortunadamente parece que se han dejado de construir templos positivistas, aunque recientemente hay indicios como ÉSTE que apuntan a una renovada fe en la tonta de Clotilde, cuya influencia puede que sea más profunda de lo que pensamos, pero eso es cosa de otro post, que éste ha salido muy largo.
Recomendamos la lectura del artículo Disparad contra la Ilustración de Rafael Argullol en El País de hoy. Trata allí de cierta situación que se empieza a vivir en la Universidad española, una situación en la que se encuentra la Secundaria literalmente enterrada desde mucho antes y que inexorablemente había de llegar a los estudios universitarios.
“En los últimos tiempos, algunos de los mejores profesores abandonan precipitadamente la Universidad acogiéndose a jubilaciones anticipadas. Con pocas excepciones, las causas acaban concretándose en dos: el desinterés intelectual de los estudiantes y la progresiva asfixia burocrática de la vida universitaria.”
Respecto al primer factor añade Argullol:
"lo que ha desgastado irreparablemente a los profesores que optan por marcharse a casa. Éstos no se han sentido ofendidos tanto por la ignorancia como por el desinterés. Es decir, lo degradante no ha sido comprobar que la mayoría de estudiantes desconocen el teorema de Pitágoras -como sucede- o ignoran si Cristo pertenece al Nuevo o al Antiguo Testamento -como también sucede-, sino advertir que esos desconocimientos no representaban problema alguno para los ignorantes, los cuales, adiestrados en la impunidad ante la ignorancia, no creían en absoluto en el peso favorable que el conocimiento podía aportar a sus futuras existencias".
Este desinterés, para Argullol, es un reflejo derivado de una sociedad rendida a la utilidad y que ha renunciado a los ideales ilustrados, Verdad, Bien y Belleza.
"Los cachorros se limitan a poner provocativamente en escena lo que les han transmitido sus mayores, y si éstos, arrodillados en el altar del novorriquismo y la codicia, han proclamado que lo importante es la utilidad, y no la verdad, ¿para qué preferir el conocimiento, que es un camino largo y complejo, al utilitarismo de la posesión inmediata? Sería pedir milagros creer que la generación estudiantil actual no estuviera contagiada del clima antiilustrado que domina nuestra época, bien perceptible en los foros públicos, sobre todo los políticos."
En este punto discrepo de Argullol. No creo que esta situación cultural sea un reflejo espontáneo de un cambio social; desde mi perspectiva como profesor de secundaria me parece que se trata de una situación creada consciente y activamente desde las autoridades educativas y a la que han servido las leyes educativas emanadas de los gobiernos socialistas –aunque tampoco los populares han hecho nada por impedirlo, y dada sus actuaciones cuando han estado en el gobierno central o en las autonomías que regentan creo que no difieren en este asunto las posiciones de ambos partidos-. Que la tendencia antiilustrada es creada de manera activa desde las propias instituciones educativas es fácil de comprobar observando los cambios introducidos por las reformas legales: eliminación de presencia de las materias clásicas y sustitución por disciplinas encaminadas a la “asistencia” social cuando no al clientelismo político, conversión del rol del profesor en “mero” facilitador y auxiliador asistencial. En secundaria hemos vivido estos cambios sorprendidos y molestos ante la indiferencia y el silencio de las instituciones universitarias, incluso en los últimos años con su aplauso y ayuda.
Y esa tendencia originada en la secundaria ha acabado por arruinar a la propia universidad, lo que no era muy difícil de predecir –en el caso de que se hubiese tenido algún interés en la cuestión.
Respecto al segundo punto, continúa Argullol:
el riesgo de una Universidad excesivamente burocratizada es el triunfo de los tramposos. No me refiero, desde luego, a los tramposos ventajistas que siempre ha habido, sino a los tramposos que caen en su propia trampa. ..... Los más honestos [se refiere a los profesores ]observan con desesperanza la superioridad de la astucia administrativa sobre la calidad científica e intentan hacer sus investigaciones y escribir sus libros a contracorriente, a espaldas casi del medio académico. Los oportunistas, en cambio, lo tienen más fácil: saben que su futura estabilidad depende de una buena lectura de los boletines oficiales, de una buena selección de revistas de impacto donde escribir artículos que casi nadie leerá y de un buen criterio para asumir los cargos adecuados en los momentos adecuados.
Esto último tampoco nos resulta desconocido en la secundaria. ¿O no es así?
Finaliza Rafael Argullol, a mí parecer de una manera acertada, relacionando esta tendencia antiilustrada con una aspiración universal de nuestra sociedad:
El pensamiento ilustrado no ha demostrado que proporcionara la felicidad. Y esto se paga.
Una felicidad que toda suerte de impostores prometen poner a nuestro alcance.
He encontrado en Microsiervos este divertido vídeo sobre la eficacia de los remedios homeopáticos (estén atentos a las reflexiones finales de los homeópatas):
No es por malmeter a poco de empezar el curso pero el vídeo me ha recordado que vamos a tener que impartir este año cierta disciplina pseudocientífica...
Quizá suene un poco atrevido relacionar la psicopedagogía con la pseudociencia, pero es una idea a la que le vengo dando vueltas hace tiempo.
Las técnicas psicopedagógicas sólo tienen 'éxito' en casos banales y, como en la homeopatía, su enfoque holista siempre proporciona una excusa para los fracasos (es que la familia, es que la sociedad, es que el profesorado... la comunidad educativa...). Y por supuesto jerga, mucha jerga.
Y al final el remedio es sólo agua, pura, inocua, cristalina... pero con el espíritu del veneno.
Acabo de leer la orden en la que se establece el currículum de la psicopedagogía. Comentarlo debidamente sería materia para todo un ensayo por lo que aquí sólo puedo dedicarme a señalar algunas ideas . De todos modos, pido perdón por la extensión indecente del post.
A estas alturas, los beneficios que la psicopedagogía ha aportado a la sociedad son evidentes a la luz de los progresos cívicos, morales e intelectuales de nuestros alumnos. Pero al parecer, no bastan los éxitos cosechados por tan noble disciplina para garantizar al psicopedagogo, benefactor de la humanidad, una parcelita en la Isla de los Bienaventurados. Así que, para que no haya dudas, quien quiera que haya detrás de ésto, ha diseñado la asignatura para legitimar, primero, la labor de los psicopedagogos y orientadores, y segundo, el sistema educativo actual. Se trata de otra asignatura ideológica que viene a deteriorar el sistema educativo junto a las ‘ciudadanías’, las Ciencias para el mundo contemporáneo, los Fundamentos de derecho, y hasta Educación físico-deportiva y salud (En el currículo de ésta dice: “Este curriculum trata de dar un paso más hacia la autonomía del alumnado en la planificación, gestión y práctica de la actividad física, así como en la comprensión del mundo en el qué vivimos”. La cursiva es mía, la falta de ortografía no).
La justificación de psicopedagogos y ‘orientadores’ sería sólo una mezquindad sin importancia si no se ampliara delirantemente la función del ‘orientador’ (esta palabra nunca debe ser escrita sin comillas):
“La orientación se refiere a un conjunto de actividades que permiten a los ciudadanos de cualquier edad identificar en cualquier momento de su vida sus aptitudes e intereses, adoptar decisiones importantes en materia de educación, formación y empleo y gestionar su trayectoria vital individual en el aprendizaje, el trabajo y otros entornos […] a lo largo de toda la vida utilizando las técnicas adecuadas [..]”. (Cursivas siempre mías).
Si la psicopedagogía tiene que ver con la gestión de la ‘trayectoria vital individual’ de ‘ciudadanos de cualquier edad’ a lo largo de ‘toda la vida’, mucho me temo que los psicopedagogos no se conformen ya con sus siniestros despachitos; querrán un Ministerio (no crean, señores, que no veremos el Ministerio de Educación convertido en Ministerio de Orientación psicopedagógica).
Esta ‘orientación’ total (¿y totalitaria?) se legitima como se suelen legitimar hoy en día los delirios mesiánicos: haciéndose pasar por ciencia. De nuevo, palabras del currículum:
“La Psicopedagogía se define […] como la ciencia que se responsabiliza de personalizar los procesos educativos”
Una ciencia, señores, así que tranquilos, ‘ciudadanos de cualquier edad’, que sus vidas serán ‘orientadas científicamente’ utilizando “las técnicas adecuadas en los diferentes momentos en los que se puedan producir situaciones de transición”.
Ahora que la Psicopedagogía es una ciencia, el objetivo (de hecho es el ‘Objetivo general’ número 2) es
“Discriminar los planteamientos de la Psicopedagogía de otras formas no científicas de abordar los procesos de aprendizaje”
¿’Formas no científicas’? ‘¡Caca! ¿Quién habrá estado reflexionando sobre educación desde ‘planteamientos no científicos’? ¿Platón? ¿Aristóteles? ¿Rousseau? ¿Kant? ¿Hegel? ¿Nietzsche? ¿Bertrand Russell? Saben… Me parece que nos la quieren meter doblada, y como nos creamos el currículum, acabaremos sacando la filosofía a la calle… para que nunca más vuelva a las aulas. De hecho, la psicopedagogía la acabarán dando los de Ciencias para el Mundo Contemporáneo.
¿Y qué hacemos en clase? Muy fácil: lo contrario del espíritu del currículum, pero con un respeto religioso hacia su letra. El principio que hay que seguir para programar nuestra asignatura es ‘¿Querías caldo? Pues toma dos tazas’. De momento no tengo ninguna propuesta sistemática, pero valgan las siguientes ideas a modo de esbozo de lo que yo creo que hay que hacer:
1. La psicopedagogía no es una ciencia y eso es algo que debe quedar claro. Tampoco es ‘ciencia aplicada’. Tampoco es una ‘técnica’. De hecho no es nada, aunque la psicología y la pedagogía sí lo son. No vendría mal un poco de filosofía de la ciencia en clase de psicopedagogía (casi lo está pidiendo el ‘Objetivo General’ 2), antes de que los alumnos sean contaminados por la barbarie progre-positivista de CMC.
2. La psicología sí es una ciencia y el aprendizaje puede ser estudiado científicamente, por lo que es importante tratar los fundamentos neurológicos y psicológicos del aprendizaje.
3. La pedagogía no es una ciencia, sino una reflexión filosófica sobre la educación. Por lo tanto después de tratar las cuestiones psicológicas, hay que dar filosofía. No puede faltar Platón, ni Rousseau, ni Nietzsche (no tiene desperdicio Sobre el porvenir de nuetras instituciones educativas).
4. ‘Educación’ es un concepto esencialmente teleológico. Toda educación hace referencia a un fin, a un ideal humano a alcanzar. Los fines no pueden ser establecidos científicamente (a no ser que seamos Gobineau). Por ello la ética y la política son ineludibles en la reflexión pedagógica. Es una asignatura ideológica. No lo ocultemos.
5. Lo cierto es que de momento (eso acabará) el currículum deja al profesor cierta libertad para seleccionar los contenidos “que considere que deba tratar” por lo que no hay problema para centrarnos en psicología y en pedagogía. Sin embargo el texto se permite ciertas recomendaciones. Mi consejo es no seguir ninguna. Especialmente hay que huir de uno de los contenidos que el currículum considera ‘un apartado interesante’, y es la elaboración de un ‘Plan de desarrollo personal y profesional’. Además, habría que hacer caso omiso, en la medida de lo posible, del punto 3 de los contenidos titulado “La orientación educativa y profesional”. Si damos esa parte, nos convertiremos en el corre-ve-y-dile del psicopedagogo del centro.
6.- El currículum permite que se trate la historia de la educación. Así sea. Una lectura imprescindible para el profesor de psicopedagogía: Paideia, de Jaeger.
7.- Uno de los contenidos tiene que ver con el conocimiento del sistema educativo actual, la legislación respectiva y eso. Bien, tratémoslo. ¿Qué tal el panfleto antipedagógico? ¿Leemos a Inger Enkvist?
8.- Debería haber alguna lectura obligatoria en el curso, especialmente literatura. Se me ocurre El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, Colmillo Blanco, de Jack London o Un yanqui en la corte del rey Arturo de Mark Twain. Incluso el Lazarillo de Tormes, si los de antes parecen largos. Se aceptan propuestas.
9. El currículum insinúa que a parte de las exposiciones por parte del profesor o de algún alumno, se invite a “otros expertos” (¡Otros!). No lo hagan.
. ... lo que un momento en nuestras manos poder de realidad y sueños tuvo y que ahora , con arañado menester, nos acerca y nos llama inútilmente, lo mismo que si fuera el corazón de una campana doblando en el silencio de la noche.