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Música y melancolía para noches de canícula.

.
... lo que un momento en nuestras manos
poder de realidad y sueños tuvo
y que ahora , con arañado menester, nos acerca
y nos llama inútilmente,
lo mismo que si fuera el corazón de una campana
doblando en el silencio de la noche.

Juan Luis Panero. Luz de septiembre


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Livkot Lekha



Aviv Geffen en inglés, en español,

Livkot Lekha .( Llorarte a ti)



Abarbanel, Farías o Pinedo,
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo.

Libres ahora de esperanza y miedo,
miran la llave al declinar el día;
en el bronce hay ayeres, lejanía,
cansado brillo y sufrimiento quedo.

Hoy que su puerta es polvo, el instrumento
es cifra de la diáspora y del viento,
afín a esa otra llave del santuario

que alguien lanzó al azul cuando el romano
acometió con fuego temerario,
y que en el cielo recibió una mano.


Una llave en Salónica. Jorge Luis Borges


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No volveré a ser joven

Que los autores de este blog somos aficionados a Gil de Biedma es algo que está fuera de toda duda. Personalmente hay uno de sus poemas al que le tengo un cariño especial, se trata de "No volveré a ser joven". Me acordé del poema al escribir un post anterior, en el que hacía una referencia de pasada al mismo. Aquí lo transcribo:

NO VOLVERÉ A SER JOVEN



Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde

-como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.



Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos

-envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.



Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra.
Hay una versión de Gabriel Sopeña interpretada por Loquillo que me encanta:




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Zygmunt Bauman: libertad, tontería y customización

Como todos los jóvenes -decía Gil de Biedma en aquél sabio poema- yo vine a llevarme la vida por delante y en aquellas embestidas quinceañeras, hasta flirteé con el punk. La cosa iba de agujerearse partes del cuerpo, fumar en clase de gimnasia, escuchar cintas pirata de La Polla Records y vestirse como un muerto viviente. Eran maneras de afirmar la propia libertad para que quedara claro que uno se revolvía contra toda imposición. Pero al final- como también dice el poeta- la verdad desagradable asoma y resultó que todo aquello eran tonterías. Lo que pasaba, y sigue pasando, lo explica muy bien Zygmunt Bauman en su libro Modernidad Líquida, pero antes de pasar a mayores quisiera ilustrar la idea con este video de Aerolíneas Federales y que conste que lo traigo a colación con incómoda melancolía:





El punk, cuando llegó a España ya era una caricatura de sí mismo. Como siempre, tarde y mal. Sospecho que en el fondo, la canción de Aerolíneas Federales ya es una parodia del propio movimiento punk. La cantante hace lo que quiere porque es una punk. Se afirma a sí misma, pero esa afirmación se reduce a desobedecer a su madre, engañar al profe, asustar a las viejas y pintarse de azul. ¿Cómo es posibe que la libertad, que sale en todos los libros de historia y que ha ocupado más de un telediario, acabe haciendo el ridículo de esa forma?

Como decía, el sociólogo Zygmunt Bauman nos da la clave para entender el problema mediante su concepto de 'modernidad líquida'. Esto de la modernidad líquida tiene que ver con las relaciones entre lo público (léase el estado) y lo privado (el individuo). La época inmediatamente anterior a la que estamos viviendo sería la modernidad sólida. Esa solidez consistiría en la omnipresencia o al menos en la voluntad de omnipresencia de lo público. En efecto, el estado nación aparece con la vocación de organizar la vida de los individuos y esta vocación alcanza su mayor expresión en los movimientos totalitarios del siglo XX. Durante esta época el individuo ve amenazada su privacidad y se siente obligado a reivindicarla, a afirmarse como individuo frente a un poder que le niega. Es entonces cuando el ejercicio de la libertad es algo sublime, peligroso y muy serio. En la Unión Soviética o en la Alemania nazi no había punks.

A partir de ese momento, el estado, dice Zygmunt Bauman, comienza un proceso de retirada. Digamos que la reivindicación del ámbito privado por parte del individuo gana la batalla. Pero superada la fase de abuso de lo público sobre lo privado, comienza una fase inversa en la que es lo privado, el individuo, el que abusa de lo público. El individuo sigue luchando por su libertad, pero ya no tiene enemigo, de modo que tiene que conformarse con asustar a las viejas y hacerse punk. En la época de la modernidad sólida, el individuo afirmaba su identidad frente a un Estado que se la negaba. Pero ahora ya nadie nos aplasta ni nos niega y por lo tanto no tenemos nada frente a lo que afirmarnos. Al retirarse lo público, el individuo ya no tiene nada sólido con lo que identificarse, sólo una oferta más o menos limitada, de identidades pasajeras, vanas e intrascendentes. Bauman lo sintetiza diciendo que en la modernidad sólida el individuo era un ciudadano, sometido a lo público; pero en la modernidad líquida el individuo es un consumidor que exige un producto que colme sus necesidades de identidad. El individuo ya no es un súbdito que debe obediencia, sino un cliente que siempre tiene la razón y ay del político que no se la dé.

Lo de los punks era la reivindicación de una individualidad vacía. Es el lema de los libros de autoayuda barata (no sé si hay de otro tipo): sé tú mismo. Pero es que no hay un tú mismo. En esta búsqueda de una identidad propia los punks modificaban su peinado, su ropa, hacían una música completamente antiacadémica, en muchos casos ni siquiera se molestaban en aprender a tocar con tal de no someterse a nada. Ahora tenemos un anglicismo muy tonto para esto: customizar. Constantemente veo anuncios en la tele en los que se nos ofrece customizar el móvil con imágenes fondos, etc. Se customizan coches, ordenadores, ropa, y hasta viajes. El palabro viene del marketing y significa algo así como adecuar el producto a las necesidades (¿caprichos?) concretas del cliente. En el fondo la customización es algo meramente cosmético, es una cuestión estética. Un móvil customizado no ha sido adaptado desde el punto de vista funcional; hace lo mismo que los otros móviles, sólo que la carcasa es distinta y quizá tenga un politono más o menos original. La identidad que proporcionan los productos customizados es aparente, por eso no satisface nunca del todo y uno no puede parar de customizar.
Lo de la customización me temo que, si Bauman tiene razón, llega hasta ámbitos menos triviales que la telefonía móvil, como son, por ejemplo, la política o la educación.
Recientemente hemos visto cómo el sector privado -concretamente los bancos, los fabricantes de coches y alguno más- ha exigido al Estado que intervenga para enmendar sus errores. El liberal tiende a ver aquí una intromisión del Estado en el sector privado, pero según el enfoque de Bauman, el análisis liberal sería ingenuo. En realidad es el sector privado el que acude a lo público. El liberalismo defendía al individuo del Estado, pero ahora habría que defender al Estado del individuo. El contribuyente tiende a acudir al Estado en busca de soluciones a sus problemas personales, porque para eso paga. El estado tiene que buscarme casa y trabajo, tiene que concederme un crédito, o pagar la hipoteca que contraté y a la que ya no puedo hacer frente, etc. El Estado no es de derecho, es de bienestar. Ahora los políticos contratan asesores de imagen y contabilizan los votos como clientela a la que tienen que satisfacer. El estado no se impone al individuo, sino que se le vende con pedagogía, porque resulta que ahora los políticos tienen que hacer pedagogía. O sea, marketing. Se customizan los derechos. En educación, por ejemplo, ésto se llama atención a la diversidad. Los individuos exigen que su derecho a la educación se adapte a sus necesidades y a sus posibilidades, aunque ésto siempre se realiza de un modo aparente y por lo tanto siempre provisional.

De algún modo en la modernidad liquida, el individuo, liberado del Estado, se vuelve punk porque esa libertad no puede sino ejercerse de manera vaga, caprichosa e irracional.

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Nota sobre la naturaleza de la belleza musical



La música, o mejor dicho, ciertas composiciones musicales me han proporcionado momentos muy felices debido, qué duda cabe, a la contemplación de su belleza. Así es; la belleza no puede ser escuchada. Más tampoco puede ser mirada, ni mucho menos tocada, olfateada o saboreada. La sensibilidad de los sentidos no basta para captarla, pues ella afecta a lo más profundo de nuestro ser, a nuestro pathos .

Algunos sonidos son gratos al oído, pero la matización “al oído” indica una limitación, una relativización que la belleza no tiene. Los sonidos no son bellos, como no lo son los colores, los olores, los sabores, ni ningún tipo de sensación relativa a los sentidos corporales, porque la belleza no es percibida por estos, sino con su ayuda. No es suficiente con tener oído, ni siquiera oído atento, para “ver” la belleza de una obra musical, ya que no reside en el sonido de los instrumentos que se utilicen para re-presentarla. Un espíritu musicalmente formado es capaz de apreciarla más o menos entendiendo la partitura y puede representarla con instrumentos diferentes. Por tanto la belleza de una composición musical es independiente de su representación. Ésta, en la medida que sea una buena representación, nos permite percibirla mediante el oído. Analizando pues la naturaleza de la composición musical misma quizá podamos comprender donde radica su belleza.

Toda composición musical siempre tiene ritmo y casi siempre melodía -una o incluso varias que armonizan entre sí.

El ritmo tiene su gracia, pero por sí solo no alcanza a expresar belleza; es demasiado formal, demasiado abstracto y vacío. Piénsese que las composiciones musicales pueden ser muy diferentes aunque tengan el mismo ritmo. En cambio, cuando una melodía es expresada en ritmos diferentes éstos no determinan obras diferentes, sino versiones de la misma obra musical. Por consiguiente la melodía es su identidad, su esencia, y la belleza de la composición musical es fundamentalmente la de su melodía –en caso de tener varias la de la más bella, a la que las otras sirven de adorno. Sin melodía la composición musical queda reducida a un artificio carente de inspiración a medio camino entre el ruido y la música. La melodía es tan esencial a la música que si se prescinde de ella “brilla por su ausencia”. Por eso las piezas musicales en las que la melodía se reduce al mínimo –por ejemplo el rap- expresan lo ramplón. Si, como parece, la belleza de la música consiste fundamentalmente en la belleza de su melodía, entonces hay que comprender la naturaleza de ésta para comprender en qué consiste su belleza.


Dado que la melodía se compone de notas musicales, y que el acorde se define correctamente como un conjunto de notas diferentes que al sonar simultáneamente armonizan –forman una unidad de tono-, pudiera creerse que la melodía se define correctamente como un conjunto de notas sucesivas que tienen cierta coherencia, que constituyen una unidad. Ésta es, sin embargo, una definición puramente nominal, mientras que aquella (la definición de acorde) es una definición real.

Efectivamente, la definición del acorde es una definición real porque expresa su naturaleza; un sonido de un solo tono compuesto por otros sonidos cada uno de distinto tono. De modo que poseyendo un buen oído y conociendo esta definición podemos reconocer, identificar, un sonido como un acorde. En cambio la definición de la melodía no nos muestra su naturaleza, no nos dice en qué consiste esa coherencia, esa unidad, de notas sucesivas. La unidad de una sucesión de notas no es la de un sonido –como en el caso del acorde- no puede ser percibida con el oído que solo siente lo presente. En tanto que sucesión su percepción requiere además la intervención de la memoria “madre de las musas”, pero ella nada sabe de coherencia, de unidad. Así, basándonos, únicamente en el oído, la memoria y el conocimiento de esta definición no podríamos reconocer una sucesión de notas como una melodía. El hecho es que la reconocemos y de hecho sabemos que cierta sucesión de notas está acabada, forma un todo completo y uno, porque la reconocemos como melodía. Es el carácter de melodía que posee la sucesión en lo que consiste su unidad. Por lo que definir la melodía como una sucesión de notas que forman unidad, no es más que decir que una melodía es una sucesión de notas que forman una melodía; el término que se quiere definir se supone en la definición y por tanto queda sin definir. Es una definición nominal porque no expone la naturaleza, la esencia, de lo definido, sino que la supone y se limita a darle un nombre identificándola por su resultado; ese tipo o esa clase de ordenación temporal de notas que de elementos las trasfigura en momentos suyos, eso es a lo que llamamos melodía. Tal definición sería completamente ininteligible si no tuviésemos experiencia del fenómenos de la melodía. Tal vez se nos muestre mejor la naturaleza de este fenómeno atendiendo a su origen.

No hay melodías naturales. No canta el pájaro, ni el grillo, ni la cigarra. En sentido estricto solo el hombre canta. En realidad tan peculiar del hombre es concebir ideas o definiciones como melodías. Incluso podemos decir que las melodías, en tanto que son concebidas, en tanto que conceptos, son ideas, definiciones musicales que reducen a unidad una serie de notas, como cualquier definición o idea. Pero la unidad de la definición verbal es la expresión de significado que denota (que describe) un estado de cosas, según el cual resulta ser verdadero o falso, mientras que la unidad de la melodía es la manifestación de un significado que connota (evoca, revive) un estado del ánimo, del gusto, del pathos -de la sensibilidad profunda e interior, diferente de la más superficial y exterior de los sentidos- según el cual resulta ser (el significado) más o menos bello.

La belleza de la melodía consiste pues en su significado empático, en su capacidad para evocar un estado de ánimo que el concepto lógico sólo puede apuntar describiendo sus motivos o consecuencias, esto es denotando el estado de cosas asociado al estado de ánimo.

Así, en la música el espíritu trasmite de la forma más directa e inmediata su ánimo, su pathos. Por eso de todas las artes es, sin duda, la más conmovedora, la más patética.

Juan José Bayarri.

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Invitación a la lógica.



Nur ein Wort
(solo una palabra) del grupo Wir sind Helden.

Música para comenzar el curso; una bonita melodía y una letra interesante.
Aquí un fragmento:

Ich sehe, dass du denkst / Yo veo que tú piensas
ich denke, dass du fühlst/ pienso que tú sientes
ich fühle, dass du willst / siento que tú quieres
aber ich hör dich nicht / pero no te oigo
Ich hör nur mich / solo me oigo a mí
Ich hör nicht auf dich auf / no oigo nada de ti
bitte gib nur ein Wort / por favor, dame solo una palabra
bitte gib nur ein Wort/ por favor, dame apenas una palabra

Bueno, en la columna de la izquierda (bajando el cursor) encontraréis una considerable cantidad de ejercicios de lógica. Deberíamos comenzar con las tablas de verdad; las podéis descargar en vuestro ordenador e imprimirlas, y sin más preámbulos comenzar a resolverlas; son muy facilitas, basta con ser ordenados al descomponer y volver a construir la fórmula, e ir aplicando la tabla de verdad de cada conector. Al tiempo que ejercitáis la lógica podéis tararear el estribillo de la canción:

Oh bitte gib mir nur ein Oh
Bitte gib mir nur ein Oh
Bitte gib mir nur ein
Bitte bitte gib mir nur ein Oh
Bitte gib mir nur ein Oh
Bitte gib mir nur ein Oh
Bitte gib mir nur ein
Bitte bitte gib mir nur ein Wort

Por favor dame solo un Oh, Por favor dame solo un Oh, Por favor dame solo un Oh, Por favor dame solo un Oh, Por favor dame solo un Oh...

Por favor, por favor, dame solo una palabra.


Tan fácil como comer pipas.

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Aristóteles dijo, y es cosa verdadera,



Que probemos las cosas no siempre es lo peor;
el bien y el mal sabed y escoged lo mejor.

Juan Ruiz - Arcipreste de Hita

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The Tractatus Suite.

Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen.
(De lo que no se puede hablar hay callar)
Ludwig Wittgenstein.

Ningún filósofo ha encarnado como Wittgenstein la figura del genio, ninguno como él ha alcanzado notoriedad más allá de los círculos minoritarios de la filosofía académica, el personaje Wittgenstein ha inspirado toda clase de obras artísticas, novelas, teatro, cine, incluso música paródica.... de esta última trata este post.

M. A. Numminen es lo que técnicamente se llama un molesto, un impresentable... mezcla tango, rock, foxtrot y cuanto género se le cruce por el camino. Para la elección de sus letras no fue menos ecléctico: puso música a textos científicos, manuales de sexualidad, proclamaciones de la ONU, instrucciones para lavar caballos y otros etcéteras. Como canta bastante mal, se esfuerza por hacerlo peor. Y en eso es insuperable. Su voz rasposa lija el oído, sus falsetes son directamente una patada al tímpano. Cuesta acostumbrarse, pero luego es posible escucharlo con placer[... ]compuso una suite en latín (Helenas est libertas) donde prueba traducir palabras como “autopista” (via motorum), “supermercado” (supermercatus), “noticias radiales” (nuntius radiophonicus) o “ganar en la lotería” (victoria aleatoria). En la misma línea lesluthierseana, Numminen le puso música al Tractatus logico-philosophicus de Ludwig Wittgenstein. Bajo el lema “De lo que no se puede hablar, de eso hay que cantar”, la genial Suite del Tractatus pasa sin mayores preámbulos del jazz-rock al ska y del punk rock al lied. El remate del libro de Wittgenstein cantado como marcha militar por un coro empecinadamente desafinado es una de las piezas más famosas de Numminen.

Encontrado en Radar. Leer artículo completo. Se llama M. A. Numminen y en Finlandia lo consideran tan parte del ser nacional como el sauna y Sibelius. Y en gran medida por su aporte a la música nacional finlandesa: el tango.

The Tractatus Suite. Compuesto en 1966 para aforismos seleccionados del libro Tractatus Logico-Philosophicus del filósofo Wittgenstein. La Suite consiste en seis canciones en diferentes estilos musicales: jazz, rock, vals, clásica, marcha. En 1966 se publicaron dos canciones en un disco sencillo; En 1967 la marcha Wovon man nicht sprechen kann fue publicada en el primer album de MAN. La suite completa de nuevo en 1989 (salvo Wovon) para conmemorar el 100 aniversario del nacimiento de Wittgenstein. Una parte de la edición fue distribuida por Routledge en Londres, el primer editor de Wittgenstein.

Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen.


Página oficial de M.A Numminen

Más sobre Numminen en A la deriva :"el matiz entre un personaje de la talla Numminen y un Leonardo Dantés (por poner un ejemplo, que por cierto tampoco es el más malo del panorama hispánico) es que Numminen provoca mediante la cultura, pese a darle patadas al lirismo de su música, porque el tío desafina que da gusto" .

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Pablo Milanés canta a Nicolás Guillén

Qué maravilla de canción..
Soberbia interpretación del poema de Guillén. Una de esas interpretaciones que nos descubren el universo de la poesía.
¡La bendición de Youtube!




CANCIÓN

¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
(Yo, muriendo.)

Y de que modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
(Yo, muriendo.)

Nicolás Guillén

Què exigent que ve la primavera!

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La mala reputación


A la gente no gusta que uno tenga su propia fe...

Paco Ibáñez canta 'La mala reputación' de George Brassens:



La versión original de George Brassens: La mauvaise réputation

Otra versión en castellano, de Loquillo

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Un mapa de desgracias y un regalo musical

Aprovecho el mes de Agosto para leer a Schopenhauer, cuya concepción de la vida humana quedaba reflejada en la cita del último post. Como trágica ilustración de su pesimismo os remito a una página que he descubierto recientemente. Se trata de un mapa en el que se señalan en tiempo real los últimos desastres ocurridos en el mundo.

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Libertango

Aunque no somos expertos musicales, nos encanta este Libertango, compuesto por el gran maestro Astor Piazzolla.
Interpretado, sin poner las manos en el fuego, por Yo-yo Ma -violonchelo- y N. Marconi -bandoneón-.


Y todo un éxito fue esta versión de Grace Jones.


Personalmente la versión preferida es esta del Quinteto Astor Piazzolla,archivo win media.
No sabría qué decirles. Pero llega el verano.

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Javier Krahe y los caminos del señor.

Para aliviar un poco la tensión teológica que últimamente se viene alimentando en este blog, podemos relajarnos un poco escuchando a uno de mis cantautores favoritos, el sabio Javier Krahe. En este video nos canta "Los caminos del señor"

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