Lecturas para acabar y comenzar el año

Literariamente he comenzado el nuevo año de una forma bastante semejante a como lo acabé, -o cosas de la literatura, quizá de forma muy diferente-. Han sido lecturas largamente aplazadas, obras maestras de las consideradas imprescindibles, -y que sin embargo no había acometido-; en mi descargo puedo aducir que son tantas y tantas las obras maestras que uno puede tranquilamente dedicar toda la vida a su lectura y nos quedarán por abrir muchas de esas “imprescindibles” –quizá no deberíamos, pues, a cierta edad distraernos con los fenómenos editoriales, ya sean pijamas a rayas o vuelos de ángeles-. Dejemos, también, el sermón y las justificaciones. Acabé el año con la lectura de El guardián entre el centeno de Salinger, lo he comenzado con Pedro Páramo de Juan Rulfo. Entre una y otra (lectura) , entre turrón y cava, conseguí acabar un libro en el que me había estancado a mitad de su lectura, La Viena de Wittgenstein, libro de difícil lectura, denso y detallista, no sé si ha añadido mucho a mi deficiente comprensión de Wittgenstein, pero si me ha permitido al menos respirar aliviado, y dejarme horizonte despejado para otras empresas.

La obra de Salinger y la de Rulfo tienen, en principio, muy poco en común , ni el estilo, ni aparentemente la temática, ni el contexto, ni la lengua, ni la tradición cultural. Pero existen algunas similitudes “externas”; ambas autores tienen una producción muy limitada, llevan décadas sin producir nada nuevo, y se prodigan poco en los medios de comunicación; sin embargo, los dos han sido encumbrados como clásicos del siglo veinte, las obras que les han procurado esta posición permanente en las letras han sido en ambos casos dos novelitas cortas que pueden leerse en apenas unos días, queda sin embargo la sensación de que uno debería volver a leerlas para disfrutar de la plenitud de su sentido, al menos esa sensación tuve yo -aunque todo sea dicho, la suelo tener cada vez que acabo un libro-. En el caso de Pedro Páramo el mismo Juan Rulfo comenta que su lectura es difícil y que la escribió con esa intención de dificultad; la idea de que para ser comprendida debía ser leída al menos tres veces –estoy de acuerdo, tras una única lectura.

Al buscar información acerca de Juan Rulfo he encontrado, con ayuda de algunas pistas, una entrevista que le fue realizada en TVE en el año 77. Lo primero que sorprende a uno es que una televisión con calidad es posible, y que la escoria presente es una “mera” contingencia. La segunda sorpresa es la sencillez, la modestia y la autenticidad que desprende Juan Rulfo... también profunda comprensión -y saber- acerca de la tristeza y la condición humana. Nada que ver con las maneras de Hollywood y de divos que tanto se gastan.

El programa se encuentra en Youtube dividido en 5 partes. Os facilito aquí la primera, y la quinta y última parte. Enlazo el resto. En mi caso esperé para ver la entrevista hasta haber acabado la lectura de Pedro Páramo; no soy lector de prólogos y los análisis acerca de una obra prefiero leerlos tras haberme enfrentado en soledad al autor. Otros , al contrario, prefieren conocer previamente algo acerca de la obra; mera cuestión de gustos. Yo os recomiendo leer la novela y ver la entrevista; el orden es cosa vuestra.

Entrevista a Juan Rulfo.

1ºParte



2ª Parte

3ª Parte

4ª Parte

5ª Parte