jueves 25 de octubre de 2007

Dogmas de la pedagogía oficial (1) Los padres.

Desde el inicio de este blog, venimos ocupándonos ocasionalmente de cuestiones relacionadas con la educación. Creo que la condición para conseguir un sistema educativo de calidad pasa por una necesaria reflexión pedagógica crítica y libre de prejuicios. Sin embargo desde que he aterrizado como funcionario en este mundo no he visto más que dogmatismo. El hecho es que hay una teoría pedagógica oficial que en la práctica se nos impone. Esta imposición suele adoptar formas más o menos sutiles, a veces casi imperceptibles, pero acaba contaminando y crispando a todos. La mayoría hemos asistido a los famosos cursillos de formación en los que cualquier persona sensible se sentirá ofendida por los métodos infantiloides que se gastan. Al final se dan por sentadas ciertas 'verdades' y se culpabiliza e incluso se desprecia profesionalmente a quien no comulgue con dichas tesis. Hablando con compañeros de profesión he descubierto que somos muchos los que no aceptamos esta imposición dogmática. Somos muchos, también, los que creemos que tras toda la jerga pedagógica oficial no hay nada, que son sólo palabras que hay que aprender a utilizar para escribir las programaciones. Somos muchos -y podría seguir así durante más tiempo- los que estamos hartos de que lo que llaman formación del profesorado se reduzca a cursillos de risoterapia, globoterapia y demás sandeces. ¿Pero quién le dirá al emperador que va desnudo? Si quieren discutir, pensar y argumentar conmigo en libertad, pinchen 'leer más'.


Pretendo iniciar una serie de posts que titularé 'Dogmas de la pedagogía al uso' y que iré publicando de vez en cuando, para no aburrir. En ningún caso mi objetivo será atacar o despreciar el trabajo de ningún profesional de la educación; daré por sentado que las personas son buenas, pero que las teorías pedagógicas que sostienen pueden no serlo. Tampoco estoy en condiciones de denunciar la falsedad de la pedagogía oficial; sinceramente: yo no sé cuál es la verdadera pedagogía. Ni siquiera sé si tal cosa existe. Lo que quiero denunciar es el dogmatismo. Para ello trataré, en primer lugar, de identificar esos dogmas y procuraré, en cada caso, oponer una tesis contraria de modo que resulte verosímil, lo cual no implica que yo la considere verdadera. El efecto que pretendo es, simplemente, debatir sobre lo que se nos presenta como indebatible. Espero que nadie se me enfade porque creo que es mi obligación como profesional plantearme estas cosas.
Uno de los dogmas que se nos repite con una insistencia tan machacona como escasa en argumentos es que los padres deben implicarse en la educación de sus hijos. Si la pedagogía oficial fuera sensata no repetiría tanto este dogma porque es evidente. Su insistencia sólo tiene sentido en la medida en que cuando se habla de 'implicación' no se están refiriendo a lo que cualquier hijo de vecino entiende. La pedagogía oficial ha acuñado el concepto de comunidad educativa. A cualquiera que oiga hablar del bicho le parecerá que tiene un estómago voraz e insaciable porque ahí cabe todo. No sólo pertenecen a la comunidad educativa los alumnos y los profesores, también los padres, el personal de administración y servicios (!), los ayuntamientos, las autoridades competentes, la policía, los bomberos, la conferencia episcopal, los medios de comunicación, la señá ministra, la asociación de amas de casa y el sindicato de vendedoras de thermomix.



La cuestión es que los padres, como son miembros de pleno derecho de esta comunidad tienen la obligación de implicarse con los centros, participar en sus actividades, reunirse en sus instalaciones, etc. Para colmo, la pedagogía oficial, muy en su línea, culpabiliza, sataniza y abomina de los padres que prefieren educar a los hijos al calor del hogar y dejar que los maestros y profesores se ocupen de su instrucción, que para eso cobran. Esto de que a los profesores nos hacen falta los padres, que no hay Dios que se atreva a negarlo, no siempre ni para todo el mundo ha sido tan evidente. Permítanme citar un texto del siglo XVI, que debemos a Montaigne,y lo dejo por hoy:


“Es opinión aceptada por todos que no conviene educar a un niño en el regazo de sus padres, porque el natural amor paternal enternece y relaja en exceso incluso a los más discretos progenitores, haciéndoles incapaces de castigar las faltas de sus hijos y de verlos educados dura y peligrosamente, como es menester. [...] Porque es irremediable que quien quiera hacer un hombre honrado no ha de mimarlo en sus primeros años [...]
La autoridad del preceptor, que sobre el niño debe ser soberana, se interrumpe y obstruye con la presencia de los padres”



Creo que la única razón por la que la pedagogía oficial quiere acercar los padres a los centros es para contaminarlos también a ellos con su propaganda. ¿Pero para qué?

18 comentarios:

Angelus dijo...

Desgraciadamente no son sólo palabras para escribir en las programaciones. Son también palabras para usar en la mesas de reuniones..

Celebro tu valiente iniciativa. Y espero ayudar a esta crítica con mis comentarios.

Angelus Insomne. dijo...

Muy perspicaz esa visión de la "comunidad educativa" como el camarote de los hermanos Marx¡ ja ja ja el plomero y el ayudante del plomero.. jajaja
Muy bueno.

David dijo...

Apoyo también desde aquí tu iniciativa como docente y me parece la tuya una tarea necesaria e interesante, la de derribar ese dogmatismo sustentado en una terminología cómoda y vacía. Menos mal que hay quienes como tú pueden todavía derribar esos ídolos.

Felipe dijo...

En realidad, David, me gustaría que esto fuera una tarea colectiva, que entre todos, pensando sin complejos, contribuyamos a mejorar un poco la situación.

lon_andriu@hotmail.com dijo...

La pedagogía, oficial o no, tiene muchos dogmas; derribarlos cuando esto fuera preciso y deseable me parece una tarea encomiable.

Pero no alcanzo a entender tu crítica al "dogma" de la implicación de los padres.

Yo entiendo que es deseable una implicación de los padres (que no se da siempre) en circunstancias tales que:

a) Asistencia a visita de padres para saber de primera mano cómo va su hijo.
b) Interés en casa: controlar su tiempo de estudio, preguntarle por exámenes, ayudarle en la medida de sus posibilidades.
c) Apoyar el criterio de sus profesores (sin llegar a la ceguera) y no desautorizarlo.
d) Mantenerse informado de las actividades y reglamentos del centro para sacarle el máximo partido desde el punto de vista de la educación de sus hijos.
e)Participar activamente y de modo corporativo a través del Consejo Escolar y de las AMPAS.

Etc...

Daré 2 ejemplos de implicación a la baja y al alza en el comienzo de curso en Lanzarote.

1) Padres no implicados: por primera vez son gratuitos los libros de texto en 1º ESO en Canarias. Pues bien, hay muchos padres que después de un mes de empezadas las clases no han acudido al Centro a recoger los libros gratuitos de sus hijos. Estos vienen a clase sin el material (pese a ser gratuito) porque sus padres no se han implicado lo suficiente.

2) Padres sí implicados: la semana pasada se manifestaron para protestar ante la desidia de la Consejería de Educación a la hora de nombrar profesores sustitutos para empezar con normalidad el curso escolar. La administración en general hace bastante poco caso a las quejas de los profesores, pero ante las protestas de los padres y madres (y más si vienen con la prensa) se amedrentan fácilmente. A veces hacen falta padres de esos.

Creo que lo que digo es de sentido común, así que puede que no haya captado bien tu crítica al dogma de la implicación de los padres. O bien que se trate, más que de un dogma, de un lugar común, de una retahila que no termina de cuajar.

Angelus dijo...

Un apunte a Lon_andriu, el ejemplo que das de padres no implicados:" los hijos van a clase sin material porque los padres ni se han molestado en ir a recogerlo -material gratuito-". Lo erróneo en este caso es estar a expensas de los padres; esos chicos tienen derecho a la educación -y a sus libros- con independencia de la "implicación" de sus padres. Es triste, pero hay que asumir que siempre han habido y habrán padres que se desentiendan o que sean incapaces de educar a sus hijos. Si se hace depender el éxito de la educación de "la implicación "de estos padres entonces el fracaso del sistema está asegurado. El sistema educativo no puede depender de "la implicación" de los padres, debe procurar la educación, con independencia de los padres, de su grado de responsabilidad, capacidad etc.. Existen además otras instituciones jurídicas y sociales para casos de abandono, negligencia...etc

Por supuesto es obvio que aquellos chicos que tengan padres más maduros, capaces, responsables, parten con unas condiciones iniciales muchos mejores que los que tengan padres distintos.

Muchos otros factores: salud, capacidades, situación económica, la misma fortuna, no se distribuyen por igual y condicionan la vida y la felicidad de las personas.

Angelus dijo...

Muy peligroso es el argumento tan común de apelar -pedir, rogar, o esperar- a la "implicación" de los padres para resolver problemas con la administración.

Con esto, de nuevo, nos convertimos en sujetos heterónomos a expensas de otros en el revuelto camarote de los hermanos Marx.

Mateo dijo...

Felicidades por el blog, me encanta conocer iniciativas que inviten a reflexionar sobre las intenciones, o sobre las bondades, de las políticas educativas que padecemos.
Respecto a los padres coincido contigo; es una obviedad.
Legislar no es recitar una serie de prebendas sobre lo que sería ideal. Si de verdad quieren legislar, si como gobierno se quieren mojar, que establezcan medidas legales contra los padres que no cumplan.
Lo demás suena a excusa; "nosotros ya lo dijimos"

Felipe dijo...

Creo que Angelus ha señalado una cuestión importantísima que me gustaría destacar. Todos los llamamientos a la implicación de los padres no son sino un síntoma de debilidad de los docentes. Quizá en vez de pedir esa implicación de los padres habría que tratar de reforzar nuestra posición como profesionales; como bien dice Angelus: nuestra autonomía.
Por otra parte claro que los padres deben implicarse en la educación de sus hijos. Eso es de sentido común. La cuestión es que cuando esa implicación ha de ser solicitada y requerida por los centros, es probable que en el lenguaje se haya obrado cierta sutil mutación y ya no estemos hablando de implicación en el mismo sentido.
Está claro, y considero que es un hecho, que cuando se solicita por activa y por pasiva la implicación de los padres, el éxito suele ser escaso o nulo. Si la calidad de la educación respondiera a la respuesta de los padres a estas peticiones creo que estaríamos bastante peor de lo que estamos.
Los padres 'no implicados' en el sentido mutante y degenerado de la palabra pueden ser padres perfectamente implicados en la educación de sus hijos. Esa distinción que haces, lon_andriu, suena a 'malos padres' y 'buenos padres'.
Respecto a las circunstancias que señala lou_andriu, me gustaría decir que la b), el interés en casa pues eso, es interés en casa y no tiene por qué ser siempre recomendable, puedo imaginar casos en los que sea negativo. La c) lo de no desautorizar a los profesores... En fin, los padres no deberían poder desautorizar a los profesores, al menos como profesionales de la docencia. Tampoco los padres pueden desautorizar a los pediatras, porque son los pediatras los que diseñan los tratamientos y hacen los diagnósticos. ¿Gozamos los profesores de esa misma autonomía profesional e intelectual?
La asistencia a visita de padres, supongo que habría que reducirla a los casos en que sea solicitada por el profesor. Lo contrario puede resultar disruptivo (¿O no hay padres implicados-disruptivos?)

La d) y la e) creo que son sólo palabras.

Lo de los padres implicados y los libros de texto... quizá no demuestre que los padres deben implicarse, sino lo contrario. Tal vez sea una prueba de que si quieremos garantizar el derecho a la educación de todos por igual, tal vez deberíamos ser más independientes respecto a los padres. Al final algunos alumnos con padres 'no implicados' se han quedado sin material. Supongo que la gratuidad se ha establecido para salvar situaciones de desigualdad originales. Como dice Angelus, la naturaleza de los padres también puede ser origen de desigualdades.

Dark Small dijo...

Yo creo que debería estar educando a mis padres... la de tonterías que hacen y dicen, de verdad. Como estudiante, qué puedo decir... pues que he llegado a odiar algunas veces a mis compañeros, te duele la cabeza al final. No dejaban dar clase al profesor. Y de otros... mientras no me molesten, ¿de qué voy a quejarme? Luego, también me quejo de la falta de nivel que hemos tenido. ¿Historia? tengo unas lagunas terribles. Se centran en Europa, ¿y en el resto del globo que pasaba mientras? Me interesa mucho la historia asiática, ¿y que se que me hayan enseñado ellos de historia asiática? Nada. Nivel de ingles, fatal. Aunque mejor no me quejo, que así tengo mi sobresaliente asegurado. Tampoco me ha gustado que este año nos hayan cortado asignaturas. Yo quiero dar tecnología, biología, física y química, dibujo, música, todas las optativas... me interesan todas. Si que me costaría más de aprobar, pero ¿qué es mejor? No hay pocas cosas que saber precisamente. Igual son pocos 4 años. Más la primaria. ¿Qué más?.. hay tanto de lo que quejarse. El instituto esta hecho un asco, vivimos con la basura alrededor, y la culpa no la tenemos mas que nosotros, los estudiantes. Un claro ejemplo de que el planeta no va a acabarse y que las próximas generaciones están más concienciadas sobre el cambio climático. ¿Alguien ha visto alguna vez ese programa de, ahora mismo no se que cadena exactamente, "¿Sabes más qué un niño de primaria?"? Pues yo creo que refleja de forma muy falsa el nivel de primaria. ¿Eso es un movimiento político? Fin del comentario. Los deberes me llaman.

Anónimo dijo...

¿conece este señor el articulo 27. 7. de la constitucion española?
"Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración con fondos públicos, en los términos que la ley establezca".

si este señor que ha escrito este articulo opina asi con comentarios contrarios a la constitucion española, como dara,este señor las clases señor dejese de demagogias baratas contra los padres

Angelus dijo...

No hay ninguna opinión contraria a la constitución -que por cierto puede ser objeto de reflexión, como cualquier otra cosa-.
"..intervendrán en los términos que la ley establezca", precisamente eso es lo que nos planteamos: cuáles son esos términos y competencias de los diferentes sujetos -colectivos implicados- , y sobre esto hay opiniones diferentes que pueden mantenerse libremente -gracias a que vivimos en una democracia.

Respecto a cómo dará ese señor su clase, todo me hace pensar que con honestidad, intentará trasmitir los contenidos propios de su materia, seguramente con ilusión.. y por supuesto en esta tarea tendrá que superar muchas dificultades. Porque no está la cosa nada fácil.

Felipe dijo...

Aunque considero la respuesta de angelus suficiente, por alusiones, ESTE SEÑOR se ve en la obligación de contestar. Antes de verme tratando de salvarme de la cituta ante los tribunales por corromper a la juventud e introducir dioses extraños he de decir primero que "conezco" y respeto profundamente la constitución española y en este sentido me remito al comentario anterior de angelus. En segundo lugar, no tengo nada "contra" los padres, se trata simplemente de reflexionar honestamente acerca de su función respecto de la educación de sus hijos. Mi idea era más o menos que la pedagogía oficial pervierte la verdadera función de los padres, que la tienen y es de primera importancia. Respecto a mi forma de dar clase, decir que no sólo se adecúa perfectamente a la constitución, sino que siempre llevo conmigo, por si acaso, una bandera española (constitucional, por supuesto).

Por otro lado, celebro la intervención de anónimo porque constituye un ejemplo paradigmático del dogmatismo que prevalece actualmente en pedagogía. En primer lugar nuestro comentarista no esgrime ni un sólo argumento. Se limita a enseñar papeles y citar leyes que además no parece haber leído con suficiente atención. Este carácter legalista es muy frecuente en la pedagogía dogmática. Con ello vienen a decirnos que son peligrosos y que todas nuestras opiniones serán utilizadas en nuestra contra.
Y aquí el segundo rasgo interesante: lo que yo piense se va a usar EN MI CONTRA. Por algún motivo nuestro anónimo comentarista piensa que hay alguna conexión entre mis reflexiones y mi profesionalidad. "Cómo dará este señor las clases" se pregunta. Lo que pretende en realidad es refutar mis ideas sin tocarlas a ellas, sino atacándome a mí, cuestionándome como profesional. Esto en lógica se considera una falacia 'ad hominem' y es una de las formas más perversas de "demagogia barata" porque convierte el debate de ideas en el insulto a las personas. Al final no puede uno disentir de las teorías pedagógicas oficiales sin ser considerado un mal profesor o incluso una mala persona.
En fin, aquí seguiremos debatiendo ideas con libertad porque queremos mejorar la educación y ésto sólo se consigue pensando libremente y discutiendo críticamente TODAS las IDEAS.

Juan dijo...

Me acaban de mandar por correo la dirección de este blog, así que, aunque un poco tarde, no puedo evitar hacer un pequeño comentario.
Efectivamente se confunde, y no soy el primero en decirlo, una "participación" sana de los padres en la escuela con nada menos que la "inclusión" de los padres en la gestión de los centros. ¿Se imaginan que los pacientes de un hospital pudieran participar en la gestión del mismo? Es de locos, y sin embargo en educación se ve con total normaliad.
En cuanto a lo que dice la Constitución al respecto, no es necesario cambiar nada, pero habría que cambiar lo que se considere oportuno, cuando se considere, si se considera.
Saludos

Felipe dijo...

Lo cierto, Juan es que en educación sufrimos una especie de paranoia y lo que es normal en otros sectores (por ejemplo trabajar en instalaciones de ladrillo y no en prefabricadas, como ya es habitual al menos en la comunidad valenciana)es un sueño utópico en educación.
El ejemplo que pones es muy adecuado. Nadie se lleva las manos a la cabeza porque los pacientes no participen en la gestión del centro ni eso parece menos democrático.

Anónimo dijo...

Primero perdón por lo de anónimo, pero no tengo cuenta google y me ha demorado demasiado para abrirla. Mi nombre es Marita.
Como docente quiero decir que estoy en todo de acuerdo con ustedes,creo que la obligación de los padres es estar al tanto de la educación de sus hijos, notificarse , acudir cuando los convocan y sólo esto.
Ahora como madre me sucede que muchas veces me encuentro con una falta de profesionalidad de maestros y profesores que nos lleva a tener que cubrir las lagunas de temas no explicados o ayudarlos con las exigencias inviables para las edades o actividades de los niños o adolescentes. Muchos profesores que no pueden con sus clases convocan a los padres para que pongan orden, cuando ellos son los que tienen la responsabilidad y los recursos para hacerlo.
No soy de las madres que desautorizan a los profesores pero confieso que interiormente muchas veces protesto por arbitrariedades o exigencias inadecuadas. Como por ejemplo me pasó justamente ayer que porque los niños charlaban tuve que explicar el tema "la materia" a mi hijo porque como castigo les habían dado un cuestionario sin explicación previa. Falta de recursos del profesor que no puede controlar un grupo de niños ni programar una clase interesante.
¿Me pregunto quien es el responsable de controlar ? pues no somos los padres (aunque en este caso sea docente) sino los directivos y este es otro tema.
Hay responsabilidades compartidas.

Felipe dijo...

Marita:

Gracias por tu comentario, me ha resultado muy interesante. No es mi caso, pero supongo que ser padre y profesor a la vez me supondría algún trastorno y me tendría que exigir a mí mismo mucha disciplina para no acabar siendo profesor en casa y padre en el aula.
A mí nunca me han acusado de falta de recursos ni de no poder controlar a un grupo de alumnos. La razón es tan sencilla como ésta: cuando el caos ha reinado en clase no se lo he dicho a nadie. Me cuesta mucho pensar que un profesor nuncha haya perdido el control de la clase. Esta es una profesión que no se aprende con recetas, sino con experiencias, errores, pruebas, etc. Lo único que no debemos hacer es dejar de buscar.

La cuestión de si se tienen o no recursos me parece muy oscura. Realmente dudo que tengamos un concepto claro de 'recursos'. ¿Qué son? ¿Quién tiene recursos? ¿Dónde los reparten?
Asistí a un curso de formación en el que se nos prometía que iban a dotarnos con recursos para la resolución de conflictos en clase. Hicimos dinámicas para concienciarnos de la necesidad de escuchar, de mediar, de cooperar, etc. Al final del curso nos pidieron la opinión y yo dije "el curso ha estado muy bien, pero ¿cuándo nos dan los recursos?" La ponente me contestó que el recurso más grande que tenía era yo mismo. Pues sí que estamos buenos, con los recursos, pensé.
Pero aquella mujer tenía razónen un sentido que probablemente ella misma no intuía: el único recurso es uno mismo, sus experiencias, sus errores y sus reflexiones. Nada más. Y ese recurso es personal e intransferible. El refranero lo dice con sabiduría: cada maestrillo tiene su librillo.

La cuestión del control que planteas no me parece menor. Por tu comentario creo que echas de menos un control eficaz. Creo que esa añoranza procede de tu faceta de madre. No se si como docente te sentirías cómoda sometida al control de ¿quién? Ese es el problema. ¿A quién consideras tú legitimado para decidir sobre tu profesionalidad? ¿A tus compañeros? ¿A los padres? ¿a los alumnos? ¿a la dirección? ¿a los pedagogos? ¿A la inspección?
¿Hay un criterio objetivo?

Anónimo dijo...

Hola de nuevo,tu comentario me ha hecho reflexionar. Como docente recién recibida puedo decirte que la pedagogía no me ha dado ningún recurso, más bien me ha mostrado la incoherencia entre sus prédicas y sus prácticas.
En cuanto al control que pareciera una palabra tan poco democrática podría reemplazarse por responsabilidad de la función que asumimos. Pero además no se trata de tener chicos sentados en silencio o algo parecido, sino de enseñar, transmitir y de ir evaluando para también aprender de nuestros errores.Hay un gran margen de impredictibilidad en el encuentro entre los alumnos con sus particularidades y nosotros con las nuestras, puede que fallen muchas veces las actividades propuestas y que no siempre entendamos el porqué, pero te aseguro que el esfuerzo y la dedicación y el respeto hacia los adolescentes marcan una gran diferencia.
Cuando generalizamos no debemos olvidarnos que también existen profesores que no cumplen con sus tareas responsablemente, y una función de los directores es estar al tanto de las arbitrariedades o las lagunas que luego los chicos deben cargar y que son endilgadas al "sistema". En esto rescato las palabras de Bourdieu en donde los profesores deben transmitir a sus alumnos las técnicas intelectuales y no creerse "maestros del saber" dejándolos al azar de los talentos individuales.
Hoy la educación es una sola queja,diagnósticos sobran, pero nadie acerca soluciones ni ideas. Confieso que muchas he encontrado en estos blogs donde los profesores compartes sus experiencias, pero muy pocas en los cursos como los que dices. El saber los condicionamientos psicológicos o sociológicos no nos libera automáticamente sino que nos compele a buscar estrategias. Reconozco que también la palabra "recursos" también puede tener una connotación negativa en los discursos pedagógicos críticos actuales, pero llenan de escepticismo a los nuevos profesores y los dejan también como diría Bourdieu librados al talento natural.
No se trata de ser totalmente objetivos, lo que sabemos es imposible, sino de consensuar criterios comunes que permitan una evaluación de "todos" más transparente, crítica pero constructiva (con perdón también de esta palabra tan manoseada)

Saludos
Marita